lunes, 18 de junio de 2012
Reunión juevera en Buenos Aires!!!!!!!!!! :0)
La verdad fue espectacular haber viajado para encontrarnos los blogs jueveros, una experiencia muy hermosa!!!!!!!!!!! Gente muy cálida!!!! :0) Compartir charlas, anécdotas, mates, un almuerzo, sección de fotos en el subte, ect... Que se repita y pronto!!!! jaja ¿Próximo destino? :0) Gracias Ceci por recibirnos en tu casa, una gran anfitriona!!!! Saludos para todos los jueveros, de aquí y de España!!!!!!!!
jueves, 16 de febrero de 2012
Jueves literario: "yo tengo un sueño"
Se encontraba lejos de la ciudad, lejos de su hogar, se encontraba sumergida en la magia más inmensa. Recostada sobre los altos y suaves pastizales, miraba el cielo cubierto de estrellas. Se podía observar la esplendorosa vía láctea y en su rostro se dibujó una sonrisa al ver por primera vez una estrella fugaz. Mientras pedía un deseo, el tiempo se detuvo por largos segundos.
Se sentía dentro de una película, allí en el medio del campo pudo sentir la felicidad que la envolvía. Sólo se escuchaba el grito de los grillos, su alrededor era una montaña de pastos esponjosos y en su mirada podía ver aquello que deseaba, aquel sueño que guardaba consigo y que ninguna llave podía abrir.
Tan sencillo como ser tu mismo, tan difícil como pretender ser otro. No importa lo que dijera, sólo ella sabía el deseo que escondía aquella estrella fugaz. Decía a escondidas, en complicidad con aquel bello paisaje: “yo tengo un sueño”...
Cerró los ojos añorando alcanzarlo y pidió su amado deseo, a aquella estrella fugaz. Al abrir sus ojos se dio cuenta que se encontraba dentro de ella y le dijo al viento que pasaba por allí: “este es mi sueño pero no te lo diré”...
Mariana Pussó... 15/02/2012
Más relatos en el blog de Pepe: http://desgranandomomentos.blogspot.com/
domingo, 4 de diciembre de 2011
"Contando páginas"
Once páginas quedan por llenar,
Cuando comenzó eran sesenta y nueve y más,
Un cuerpo vacío anhelando ser llenado.
A diez días de tu partida,
Lo encontré guardado en el olvido,
De una casa a expensas de ese silencio,
Pasaron más de cuatro meses de la despedida,
Pudiendo seguir haciendo cuentas y más cuentas.
¿De qué serviría?
“Un espacio por llenar”,
El primer título que encabeza este libreto,
Justamente fue lo que sucedió,
Llené con cada palabra producto de mi ser,
Llené este espacio en blanco,
No sólo el papel,
Cada palabra resuena en mi alma,
Cada palabra ocupa un lugar dentro de mi.
Vuelve una y otra vez al comienzo,
Cada vez más puedo ver la serie de coincidencias que me envuelve,
Una palabra lleva a la otra,
Un pensamiento lleva al otro,
Más espacios son ocupados,
Menos espacios quedan libres.
La libertad llega más allá que este simple papel,
No esta acartonada por este pequeño rectángulo,
Sigue presente en el vuelo,
Mis pensamientos me llevan a otros cielos.
No vengo de aquí,
No soy de allá,
Soy de todas partes,
Pertenezco a mi.
En esta confusión de palabras vacías,
Que esconden la voz de mi salvaje interior,
Quedando dos hojas menos por llenar,
Estoy contando nueve,
Quizás mil,
Quizás una,
Pero nunca ninguna...
Mariana Pussó... 30/11/2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
"La brisa en la oscuridad"
Ella miraba como la brisa entraba a través de la ventana, acariciando con un aire de paz las cortinas que se elevaban suavemente rozando la plenitud de la armonía que la invadía por un eterno momento. Se había quedado dormida, se sentía envuelta por un manto de tranquilidad, que lentamente la relajó hasta perderse en lo más profundo del dormir.
No siempre se tiene el lujo de poder darse un espacio para uno mismo, la sociedad va corriendo detrás del tiempo y si te quedas atrás nadie te va a esperar, te verás inmerso en lo más oscuro de la perdición humana.
En sus sueños podía hacer lo que deseaba, hasta romper con la moral de lo inmoral, ¿Sería inmoral aún si parte de lo más profundo de su corazón? Sí, visto desde afuera e incluso desde su propia conciencia. Allí no tenía límites, era su único escape, porque por más negaciones que hiciera sabía el dolor que le había provocado aquel inesperado suceso, de un recuerdo ya lejano en el tiempo transversal, aquel dolor era inminente. Soñaba una realidad paralela, donde podían estar juntos, la dirección la llevaba ella pero el alma la traicionaba formando episodios unidos en una sucesión causal; pudiendo interpretarse ante su mirada como la más pura y sincera deshonra, que sólo en sueños se atrevía a cometer aquel delito de sangre.
De pronto se vio envuelta en aquella casa que le era tan familiar, en cada paso, en cada objeto, en cada suspiro, podía sentir su esencia; podía oír sus peculiares ruidos que rompían el fantasmal silencio; podía oler aquel característico olor que llevaba consigo; en cada parte de ella había una parte de su amada guardada en el recuerdo de un ancestro que lleva la misma sangre latiendo por dentro. Aquel bello lugar ya no era el mismo sin ella, había partido con su ausencia y el silencio se volvía aterrador por breves instantes. Recorrió cada espacio de la casa y de aquel hermoso jardín, buscando respuestas o tal vez solo poder encontrar aquello que buscaba, sentir la suave brisa de la paz, tan difícil de alcanzar a veces, para luego partir tan pronto desvaneciéndose y deslizándose con el viento, produciendo una sensación de anhelo de aquella mística expresión del alma.
Había hallado una emoción diferente en su vida, que pocos logran descubrir, pocos pueden sentir la pasión que te recorre cuando has encontrado tu fin en la vida, tu vida.
Un captus que está a punto de estallar de tanta agua, tantas emociones le trajo la lluvia. Resiste y desarrolla un método para poder procesar toda aquella agua que ingresó; la distribuye en el cuerpo pero también en el alma, para que ambos se cultiven lentamente y crezcan hasta volver a tocar el cielo con las manos.
Lento, lento, el tiempo se había detenido, en ese momento lo único que importaba era el encuentro con ella, ni pasado, ni presente, ni futuro, era la esencia de la detención del tiempo.
Aún quedaba un largo camino por el sendero de aquel mágico encuentro pero prefirió esperar para no apresurarse, esperar para avanzar, esperar para crecer; avanzar para vivir...
Cerró lentamente la cortina de sus ojos, de a poco se hacía difusa y borrosa la brisa que acariciaba con frescura la piel de su alma desnuda, de a poco todo se volvió oscuro...
Mariana Pussó... 24/11/2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
Jueves literario: “El grito de los excluidos”
Primeramente no me surgía nada para poder escribir en este jueves de excluidos. Surgieron un par de ideas pero no me terminaban por convencer.
Sin pensar puntualmente en alguna idea para comenzar, se me vino un recuerdo a la mente y me surgió la siguiente frase: “No hay peor exclusión que la de excluirse uno mismo”.
Nunca he sentido un sentimiento de exclusión por parte de otras personas que llegara a perturbarme tanto el alma como cuando yo misma me excluía de vivir, de sentirme libre, de simplemente caminar, disfrutar de un amanecer o una cálida noche, contemplar el silencio, reír sin saber el porque, leer un libro, escribir, comer, dormir, simplemente estar despierto…
Poco a poco me sumergía en lo profundo de mi ser, sentía que no podía reír ni llorar, como si no sintiera nada y al mismo tiempo todo a la vez. Todo perdía importancia, nada detenía mi interés; hasta llegar a tal punto de irme a acostar y dejar plantados a varios amigos y a mi familia. Había perdido las ganas de vivir, parecía que mi ser se dedicaba a morir lentamente por dentro. Buscaba que alguien me ayudara pero no me dejaba ayudar por nadie; lo que me decían no tenía importancia para mi; no me ignoraban, yo me estaba ignorando, me excluía sin darme cuenta.
A veces estábamos compartiendo un momento agradable pero mi alma no estaba allí presente, solo mi cuerpo; me sentía sola estando rodeada de personas y sola en la más infinita soledad. Veía culpables por todas partes hacia donde miraba pero estaba olvidando mirarme en el espejo, el principal culpable: yo.
¿Por qué me castigaba de tal manera? ¿Por qué me autoexcluía?
De esa exclusión no podía escapar porque partía de mi propio ser. El despertar era un tormento a la realidad, el dormir un escape de ella, aunque a veces en sueños surgía más cruda que cualquier realidad posible.
Recuerdo que tuve un sueño:
Pocas veces se recuerda como comienza un sueño. Me encontraba en un ascensor que comenzaba a caer velozmente. Me iba a morir, me dirigía a la muerte segura, caía al vacío más oscuro.
No quería morir, me invadió una desesperación por salir de allí, estaba encerrada en esas cuatro paredes y había una sola salida. Entonces mágicamente saltaba del ascensor y me salvaba.
Había salido de las cuatro paredes que aprisionaban el alma, quería dedicarme a vivir, quería ser libre, no quería excluirme más, no quería hundirme en lo profundo de mi soledad.
Desperté pensando en aquel sueño, estaba algo alterada, parecía tan real; era real para mi, era ni más ni menos que la cruda verdad representada en ese ascensor que yo misma había creado para excluirme del mundo, como si eso me pudiera salvar. Un alma aprisionada puede soñar con la libertad pero yo soñaba con cuatro paredes a mi alrededor, soñaba a hundirme dentro de esas cuatro paredes, parecía que era todo lo que deseaba.
¿Por qué ese instinto de destrucción?
Sentía que lo había copiado del mundo que me había dañado, ese lugar que está lleno de maldad pero también amor. Solo que no podía ver la otra parte porque me tapaban las cuatro paredes que construí pensando que hallaría el camino a casa.
Comprendí que no existe tal camino, que estando acorralada o fuera de las paredes, de ninguna manera encontraría la razón de ser; las respuestas estaban dentro mío, la posibilidad de cambiar estaba en mi, partía de mi y de nadie más. Nadie podía ayudarme si yo no me lo proponía; debía destaparme los oídos, entonces pude escuchar los gritos de mi alrededor que me llamaban para unirme en su encuentro. Aunque la muerte rodeara cerca, esta vez me dediqué a vivir…
Mariana Pussó… 17/11/2011
viernes, 28 de octubre de 2011
Equino terapia
Mientras observaba aquella niña, mi mente volaba…
Nunca había visto a una persona con parálisis cerebral. No podía moverse por sí misma, al igual que su hermana, ambas con el mismo problema de nacimiento. Difícil afrontar esa situación en la vida, depender del otro para todo, no poder moverse con libertad; no poder expresarse con palabras, solo con unos pocos gestos a través del rostro; no poder aprender como cualquier persona, sentirse limitado, y poder sonreír con todas las fuerzas aún a pesar de todo. ¿Qué pasará por su cabeza? ¿Qué sentirán?
Montando con ayuda a caballo, podía ver sus rostros felices de alegría; un tiempo dedicado con pasión y dedicación a personas que pasarían al olvido sino fuera por ellos. Acompañar en el silencio de las palabras a un ser que merece un simple paseo como cualquier otro, que merece poder acariciar un caballo, que merece poder sonreír.
Me quedé pensando por la noche en aquella experiencia nueva y maravillosa, con ansias de volver a repetirla; “como se puede brindar tanto con tan poco”, te come la cabeza de solo pensarlo. Un simple momento de mi tiempo, una gratitud enorme para toda la vida, te sentís un superhéroe sin ser nada pero dando todo para alguien que merece más. La voluntad hace que unas horas a la semana, un día a la semana, por un momento me ayuden a sentir una paz interior; sentí que el tiempo era eterno y majestuoso, me sentí grande y audaz, me llené de felicidad.
Caminé a su lado, solo las acompañé en un paseo terapéutico, que no solo las ayudaba a mejorar a ellas sino a mi espíritu, que sentía que crecía con cada paso, que sentía que volaba con cada sonrisa; entonces comprendí que la terapia era para mi…
Aquel beso "perfecto"
Ester sin saberlo, estaba inmersa en un sueño profundo…
Se encontraba sentada en una especie de bar, había poca luz y la música cubría el ambiente, generando un espacio acogedor. Junto a ella se encontraba Alfredo, se miraban el uno al otro, al parecer se conocían. No hacían falta las palabras, las profundas miradas hablaban, se veía el deseo en sus ojos. El acercó su boca muy cerca a la de ella, en un instinto de provocación; la besó suavemente, podía sentir sus carnosos labios que pedían que la besara por siempre, que pedían que sus labios no se aparten de ella, que sea eterno aquel beso “perfecto”. Ester sintió una especie de cosquilleo, ansiedad, deseo, excitación, ternura y miles de sensaciones; se sintió perdida en aquel mágico encuentro de dos bocas que hablaban por sí solas, formando una unión de sedosos labios conviviendo en total armonía. Alfredo alejó sus labios por un momento y la miró directo a los ojos, sin poder resistirlo, oculto detrás de esa cara sin rostro, volvió a besarla, volvió a besarlo.
Ester despertó sintiendo una extraña sensación en todo el cuerpo, la invadió una tormenta de ansiedad, aún podía sentir el roce de sus labios, el perfume delicioso de esa fantasía que parecía tan real, todavía tenía la piel de gallina, su corazón latía muy fuerte. Se quedó inmóvil por un momento, contemplando pensativa aquel bello sueño, analizando cada recoveco de la situación. Cerró sus ojos añorando poder encontrar algún día aquel beso “perfecto” que ese tal Alfredo le había robado en sueños…
Mariana Pussó… 27/10/2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
"Conexiones"
Una conexión de circunstancias,
La una lleva a la otra,
Un mal comienzo lleno de tensión,
Desembocando en este fruto por madurar.
¿Por qué no hacemos lo que nos proponemos?
A veces tenemos tanto tiempo libre,
Malgastado talvez,
Siguiendo el camino sin despertar.
La luz se te prende a tu alrededor,
No la vez porque tienes los ojos vendados,
Tú mismo te los vendaste,
Sin saber el porque.
Me inunda un mar de sensaciones,
Un río de ansiedad,
Miles de granos de arena de felicidad.
Tanto anhelo tomado en una simple decisión,
Que llevó años para consumarse en cuestión de horas.
Una cosa lleva a la otra,
Cada pensamiento me lleva a ti por algún motivo,
Un motivo sin ningún sentido,
Ni pensarlo tiene lógica,
Lo complicado es que la lógica no tiene lugar aquí,
Hablamos de otras puertas ocultas,
Que rozan con la fantasía,
Inundándose de mi poderosa imaginación,
Desbordando pasión y quizá locura.
Odio esa extraña obsesión,
Sin siquiera mencionar el desenlace,
Un desenlace que tiene y no tiene un final,
Porque no tuvo un inicio.
Di vueltas sobre el asunto,
Para encontrarme nuevamente donde comencé,
Enroscándome en este remolino de circunstancias,
Donde una cosa lleva a la otra,
Donde escribir me llevó a ti…
Mariana Pussó… 26/10/2011
sábado, 22 de octubre de 2011
"Perdida en el tiempo"
Me quedé en el silencio,
me perdí en el espacio y el tiempo,
imaginaba un cuento,
transcurrían años que eran segundos.
Mi mente se situaba en dos espacios temporales,
mi cuerpo yacía quieto sobre la cama,
pasaron horas, pasaron años,
aunque el tiempo no importaba.
Atrapada en un ensueño de fantasía,
en una historia de vida,
en un encuentro pasional.
Quisiera decirte al oído tantas cosas,
quisiera contarte mis alegrías debajo de esa parra que huele a uvas,
con la brisa caliente del verano que se esparce,
que irradiaba en tu esplendoroso jardín,
que olía a flores y frutos,
que olía a ti.
Dicen que todo pasa por alguna razón,
creo estar encontrando ese sentido,
como un arroyo que fluye,
me dejo llevar por mis emociones.
Espero no apresurarme,
¿De qué sirve el tiempo sin un reloj?
¿Para qué quieres un “reloj”?
Si el tiempo no te pondrá a mi lado,
el tiempo no hará nada por mí,
me dará lugar para que haga de mí.
¿Tendrá solución esto que siento?
La correcta para mi alma,
la correcta para la sociedad,
la correcta moralmente.
El sentimiento vale poco,
se elige la salida moralmente correcta,
a mi me apegaron a ella.
Confundida en esta historia,
si mi pentagrama está alterado,
las notas no concuerdan,
se me olvidó la letra,
se me olvidó decirte que el tiempo se terminó.
Volví de este profundo sueño,
volví al tiempo real…
la alarma del reloj me avisaba que era hora de despertar…
Mariana Pussó… 21/10/2011
jueves, 13 de octubre de 2011
Jueves literario: "Voces"
El día de ayer conocí a tres peculiares desconocidos, desde ayer algo cambió dentro de mí, un proceso se inicia para ver cual será su desenlace…
Salí a la vereda de mi casa, esperaba a mi mamá para ir a sacar el pasaje a la terminal y luego ir a visitar a una amiga. No muy lejos de allí se encontraban tres individuos, que con solo una mirada parecía que nos entendimos, comunicación de alma a alma. Esa expresión en la mirada me quedará por siempre guardada en el corazón, no podían expresar su voz pero al mismo tiempo gritaban más fuerte que cualquier otra voz que haya escuchado.
Como niños expresando su dolor, incomodidad o hambre, la diferencia que el niño llora en busca de su madre que lo calme con cuidados y leche, hasta crecer y poder implorar su propia voz. En cambio, ellos crecen sin poder decirnos a través de las palabras todo el dolor y sufrimiento que les rodea, el sentir hambre, frío, soledad, maltrato, ignorancia; como cuando ves a alguien durmiendo en la calle, como si fuera parte de la escenografía, no se lo registra tristemente.
La voz de la que hablo va más allá de las palabras, hablo de la voz que sale de lo más profundo de nuestro ser y que con un simple cruce de miradas lo dices todo sin decir nada.
Volviendo un momento al episodio con estos tres individuos en la vereda de mi casa… en cuestión de segundos ya éramos más que conocidos. Nos acompañaron hasta la terminal de micros y se quedaron aguardando todo el rato que esperamos el colectivo para dirigirnos a lo de mi amiga. Sólo les pude brindar unas cuantas caricias por un momento y convidarles con unas tapitas de alfajor que llevábamos encima. Poco con lo que quisiera poderles dar, queriendo desde lo más profundo llevarlos conmigo. Mis ojos se llenaban de gotas de agua al pensar en ellos, tras verlos ahí frente a mí y con el recuerdo por la noche al acostarme en mi cama calentita; incluso esta misma mañana cuando viajaba rumbo a Mar del Plata.
Uno de ellos era de pelaje negro y corto, tenía una mirada penetrante, llena de amor pero también tristeza. El más comilón de los tres, ligo más tapitas por glotón. Era el más anciano y a la vez el más bebote.
Otro era de pelaje marrón claro y largo. El más cachorro sin duda, corría, jugaba, te saltaba, le sonreía a la vida, espíritu salvaje. Incluso le ensució las medias a mi mamá por jugar con ella.
El tercero era de pelaje marrón y corto. El más pequeño de tamaño y el más temeroso con el ser humano, era más escurridizo, tal vez porque alguien alguna vez le pego. Solo había que hablarle amistosamente y se acercaba despacito moviendo la cola.
Tres auténticos personajes, cada uno con su personalidad, cada uno impartiendo amor y confianza. Los tres viajaban juntos, ¿Qué habrá sido de su viaje? No lo sé, lo que sí se, es que pudieron hacerse escuchar, pudieron por un momento implorar su voz, pudieron por ese instante místico sentir la felicidad que merecían por siempre…
Mariana Pussó… 11/10/2011
Más relatos en lo de Yonky: http://yonky-detodocomoenbotica.blogspot.com/
O en lo de Gus: http://www.callejamoran.blogspot.com/
domingo, 9 de octubre de 2011
"La vida es una colección de canciones"
Iba de viaje cuando se me vino a la mente esa frase...
Escuchaba esa canción, estaba dentro de mi mundo de pensamientos, cada uno conectado con una nota, con un pedazo de realidad; cada palabra se conectaba formando esa melodía y tantas otras. Cada sonido formaba una emoción diferente, un estado de ánimo, un momento en tu vida o la vida misma. Triste, feliz, melancólico, reflexivo, malhumorado, quizás deslumbrante, pensativo, audaz...
Busco un tema para cada estado, busco este ritmo para mi alegría y un melodrama que envuelva esta tristeza. Conexiones que se unen en un apasionante juego de palabras y bellos sonidos, cubriendo cada espacio de mi ser, llenando de esta mágica melodía cada rincón de mi alma, esta alma que enloquece de pasión, dejando un charco de emociones perdidas y encontradas tal vez.
Cuando pude verlo, sentí una sensación, ¿Cómo decirlo? Rara pero rara positiva, busque hasta encontrar en este espacio poder descargar esta energía que irradio.
Cada momento tiene su tema favorito y hay una canción en particular que me trae tu presencia, que me hace creer que puedes estar cerca pero apenas acaba la música, como todo disco, sigue la otra canción. ¿Porqué no poner "repetir"? Porque quedarse atascado no sirve de nada y en este baile no quiero escuchar la misma canción, aunque sea mi favorita...
En lo inmenso de este sueño, aún vuelo en busca de otras notas, en fantasías y en mi dormir le encuentro un motivo por el cual poder moverme o simplemente escuchar y porque no cantar.
Me voy, me voy... soy una estrella, el público me aclama y aplaude. El ritmo me seduce, quiere que lo acompañe en esta gala y no puedo evitar sonreírle. Siento esa misma sensación que al escribir, esa misma satisfacción que te toca cuando realizas algo que te gusta o cuando haces lo que deseas realmente, y yo esta vez deseo bailar y bailar, hasta que mis pies cansados digan basta, aunque por dentro nunca pare de sentir esa pasión que me entrega de rehén y me envuelve de tu hermosa locura.
Quiero escuchar mi canción favorita, pero ¿Cuál será esta vez? ¿Cuál agregaré a mi colección?
Mariana Pussó... 9/10/2011
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