martes, 26 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "¡Que Vergüenza!"-"Historias de ascensor"

Este jueves relato: "¡Que Vergüenza!"

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Consigna¿Alguna vez pasaron por una situación verdaderamente vergonzosa? ¿De esas situaciones que con el tiempo se convierten en dignas anécdotas de ser contadas?

Bueno, el reto de este jueves consiste en relatar un episodio en donde ustedes o alguien pase verdaderamente vergüenza.


Historias de ascensor 

Recuerdo haber contado esta historia en el año 2010 por aquellos relatos jueveros, el tema en aquella ocasión eran los ascensores. Sin dudas es la anécdota más vergonzosa que me mande, he tenido muchas metidas de pata, pero como la de aquella vez, vale la pena ser relatada nuevamente en mi versión 2024... 
Por aquel entonces tenía 15 años, había viajado con mi mamá y mi abuela por el cumpleaños de mi hermano a Mar del Plata, en ese momento él vivía con un amigo para compartir gastos de alquiler, se habían mudado a la ciudad para estudiar una carrera universitaria. 
Nunca me habían gustado mucho los ascensores, así que por aquellos años usaba las escaleras siempre. Esa tarde íbamos a hacer unas compras al mercado, así que me adelante por las escaleras, mientras ellos se terminaban de acomodar para salir. No tuve la mejor idea una vez esperando en el hall de entrada de asustarlos cuando bajaran. Después de unos minutos el dichoso ascensor se mueve y pasa a descender justo del piso 5, el piso de mi hermano. Cuando la puerta se abre, recibí al personaje en cuestión con el famoso “BUUUUUUU” o “GUAAAAAA”(no recuerdo bien) y por sorpresa no era mi familia. El hombre pegó un grito que acompañaba a la perfección su cara de espantado. Recuerdo exactas las palabras que le dije: “Perdón, pensé que era otra persona”. Seguramente mi mejor color de tez en ese momento fue el bordo o rojo carmesí. Tuve la suerte de no matar a ese sujeto de un infarto, para mi favor al parecer su corazón funcionaba muy bien. Hasta se fue riendo de la pendejada que acababa de presenciar, seguramente me habrá puteado por dentro. Cuando el hombre se retira del lugar no podía parar de reírme, me caían las lágrimas de lo tentada que estaba y así entre risas se abre el ascensor y bajan las personas que estaba esperando... 
Por las dudas ya no ando asustando gente en los ascensores...jajaja 
Esta historia es real, cualquier semejanza con la fantasía es pura coincidencia... 
27/11/2024 Mariana Pussó


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "Palabras de otros"-"Ese Instante"

 Este jueves relato: "Palabras de otros"-"Ese Instante"

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Consigna: utilizar las frases de célebres escritores y pensadores que les dejo a continuación, para inspirarse y construir sus propias historias. Cada quien decidirá si utiliza una, varias o todas, si titula con ellas o si las incluye en la propia trama. Con libertad en cuanto a género, temática y estilo, intentando no superar las 350 palabras, cada participante aportará una historia que tenga que ver con la/las frases elegidas resaltándolas adecuadamente para evidenciar su inclusión.

PALABRAS DE OTROS PARA INSPIRARNOS

La verdad es raramente pura y nunca simple. Oscar Wilde

Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece. J.L. Borges

Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. M. Benedetti

En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Cortázar

El infierno está vacío, y todos los demonios están aquí. Shakespeare

Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo. V Woolf

Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Juan Rulfo

Mantén siempre tu cara hacia el sol y las sombras caerán detrás de ti. W. Whitman

La seguridad es, básicamente, una superstición. Helen Keller

La violencia es el último recurso del incompetente. Isaac Asimov


Ese Instante 

Las agujas del reloj marcaban las 23.59 horas... 
“El infierno está vacío y todos los demonios están aquí” (Shakespeare). Elena leía un libro recostada sobre la cama, cuando se topó con esa frase su mente empezó a fluir... 
...Así me sentía, veía las letras hipnotizada y podía vibrar al ritmo de la música, resonaba en mi cabeza y sin querer me veía imaginando mil desenlaces posibles a los demonios de mi interior, que pedían con fuerza salir afuera.  
Deslizaba las marcas del ayer, visualizando el camino recorrido hasta aquí, lleno de silencios, en esa espera infinita de estrella fugaz, pero en los enojos y suspiros de esa vuelta de tuerca descubrí que te importaba, que algo había cambiado y esa brecha que nos separaba era cada vez más delgada. Por momentos el deseo me desbordaba y perdía el control de mi ser, veía cómo te acercabas al punto de sentir esa inexplicable tensión que te recorre el cuerpo y te desnuda el alma. Intentaba concentrarme, pero tu imagen se aparecía una, otra y otra vez, entonces recordé que ese día que me invadía la melancolía que deja tras sus huellas la muerte, ese día exacto pensé en vos. Escribí al viento, pero tras una simple brisa de primavera las palabras se borraron y no tuve el valor de enviar aquel mensaje del destino. La ansiedad se había apoderado de mi cabeza, pero el sentirte cerca fue la calma que suavemente me tranquilizó, aunque no estuvieras presente, mi corazón te escuchaba en cada latido. 
Frente a la cruda realidad comprendí que algo había cambiado en mi interior, de pronto mis pensamientos perturbados volaban y se eyectaban en mil direcciones, la locura se asomaba, quería dejarla aflorar y ver emerger por mis venas la traición de aquel deseo desorbitante por tocarte lentamente. Mis manos se deslizaban por tu espalda, recorrían la silueta de aquel exquisito tatuaje, mis dedos se movían por las líneas que formaban aquella imagen, mientras que por mi cuerpo brotaba el éxtasis que me llevaba a querer deducir que había debajo de tu ropa. Podía imaginarlo, pero necesitaba verlo, palparlo y sentir tu piel junto a la mía. Tus manos me acariciaban, comenzaba la danza que florecía con cada nota, la composición que acompañaba la delicadeza con la que te movías por cada detalle de mi figura, sin dudas era un arte difícil de exponer en palabras, pero locamente apasionada de sólo traerla con el pensamiento. 
La simple mirada sobre mi rostro me incomodaba, pero al mismo tiempo pedía que lo hicieras, que me observaras como el amante mira con desdén la bella luna llena. Ni hablar de tus sabrosos y ardientes labios, que hacen la pareja perfecta con los míos, en un suspiro el aire que nos separa nos arrasa para hacernos uno en un exquisito y embelesado beso. El hechizo parecía surgir con la magia de aquel cuaderno que guardaba los secretos más pesados del corazón... 
Las agujas del reloj marcaban las 00:00 horas, el tiempo de soñar se había evaporado. La enfermera se acercó a Elena para darle la medicación y pronto sus ojos se cerraron en un profundo descanso. Elena solía confundir la fantasía con la realidad, la locura era su refugio, allí podía ser ella misma, podía ser libre y dejar salir sus demonios... 
20/11/2024 Mariana Pussó 


domingo, 17 de noviembre de 2024

Cierre de convocatoria!!!

Cierre de convocatoria:

Gracias a todos por participar y ser parte de la magia de los vinos... Feliz del resultado que se desprendió de las etiquetas del cuadro. Los dejo con Neogéminis para que nos presente la nueva convocatoria del próximo jueves...

Hasta el próximo encuentro...Besos por ahí!!!

Mari



martes, 12 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "Etiquetas de vino"-"Sin palabras"

Este jueves relato: "Etiquetas de vino"-"Sin palabras"

Consigna siendo anfitriona: Les voy a compartir una imagen, de un cuadro que tengo en casa, que lo armamos con etiquetas de vinos que fuimos tomando y corchos. La idea es que elijan una de las tantas opciones, ya sea que los inspire la imagen o el nombre de los vinos, tienen que nombrar en sus relatos una de las etiquetas que aparecen en el cuadro. El texto puede ser referido a los vinos o no necesariamente.


Sin palabras 

Estaba sentado en la tierra seca, llevaba tiempo sin llover en el viñedo, las plantaciones de uva necesitaban las lluvias que el viento de febrero anunciaba su pronta llegada.  
Recuerdo bien la selección de semillas que hicimos para probar una nueva variedad en sabor, aroma y la acidez justa y precisa para lograr ese toque de aspereza que deja la madera en su paso por el roble. Todo el proceso había sido planeado en detalle, tuve que observar y cuidar de cerca para lograr las condiciones precisas de temperatura, hidratación y maduración perfecta. 
Alice, si así era su nombre de raro, ella me había enseñado todo sobre las uvas, el vino y la pasión sin dudas, por los viñedos, por Mendoza, por la vida, por la tierra. Degustar un buen vino era un arte decía ella, me hacía probar primero las uvas que cosechábamos y según su intuición ya tenía una idea armada de cómo sería el gusto de ese vino cuando pasara por todo el proceso que faltaba. Sus labios de fresa me recordaban el bordo exquisito de su ardiente sabor a frutas, el simple contacto con la boca se sentía fresco, suave, pero a medida que la temperatura avanzaba el semblante se llenaba de intensidad, dejando un amargo final que pedía más, pues era imposible separarse de la inmensidad de su embocadura. Su aroma me llevaba a naufragar en zonas prohibidas, dulce, suculento, y delicado, donde los sabores se mezclan y se funden con los olores, produciendo un éxtasis de fino paladar. Degustar su delicado cuerpo era uno de esos placeres que disfrutas una y otra vez, su espíritu libre hacía que cada encuentro se sintiera distinto, su toque personal y cada detalle hacía del fruto mi lugar favorito. 
"Cierra los ojos y siente la tierra, siente la belleza que te llega a través de los sentidos”, esas palabras me las decía al oído y sentía que volaba al oasis del placer, un furor me recorría cada centímetro del cuerpo. Descorchar aquel apasionado vino era mi parte favorita, pero contemplar su delicada envoltura me hechizaba los ojos, el poder de seducción que tenía su piel bajo la luz del sol, dorada y vivaz, tenía que besarla y deslizar mis ásperas manos sobre el deleite que la cubría. 
Las primeras gotas comenzaron a caer, sonaban como tambores sobre el suelo, desparramaban un delicioso aroma que impregnaba el embelesado paisaje que me rodeaba. Allí estaba ella también, en compás perfecto frente al frenesí de aquel momento añorado. La lluvia mojaba nuestros rostros, me acerqué a sus sabrosos labios, me atraían, quedó un pequeño espacio entre los dos, el aire se cortaba con sutileza. Sus pelos desarreglados, sus hermosos ojos azules me hechizaron, podía vislumbrar sus senos que se asomaban tímidos de su intrépido escote, donde las gotas de agua caían indiscretas y atrevidas en su suculenta corteza que poco a poco se humedecía. 
Nos dejamos llevar por el momento de furia, ella me sacaba el aliento, sin dudas me dejaba “sin palabras”, me hundí en las profundidades para embriagarme en su tez y beberme cada parte de su apetecible y carnosa piel, que me abrazaba acelerando el pulso. Sentí que perdía el control de mi ser, por un momento nos hicimos agua y fuego y puedo decir que probé la mejor cosecha de la temporada sin dudas... 
11/11/2024   Mariana Pussó. 


domingo, 10 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "Etiquetas de vino"

Buenas tardes, feliz de organizar otro jueves por acá...

Les voy a compartir una imagen, de un cuadro que tengo en casa, que lo armamos con etiquetas de vinos que fuimos tomando y corchos. La idea es que elijan una de las tantas opciones, ya sea que los inspire la imagen o el nombre de los vinos, tienen que nombrar en sus relatos una de las etiquetas que aparecen en el cuadro. El texto puede ser referido a los vinos o no necesariamente.

Tratando siempre de no pasarse de las 350 palabras en lo posible. A medida que me pasen los escritos los iré subiendo en la lista. Espero les guste la propuesta. Besos por ahí!!!

Mari.

Les amplio la imagen para que se distingan mejor las etiquetas...























martes, 5 de noviembre de 2024

Este jueves relato: "La caja misteriosa"-"Llave siniestra"

Este jueves relato: "La caja misteriosa"

Para más relatos pasar por el blog de El Demiurgo de Hurlingham 

ConsignaEscribir un relato o poema, en que haya una caja, en un sentido amplio de la palabra. Puede ser una pequeña caja,  una caja de zapatos, un cofre de joyas, el cofre de un tesoro, una caja de seguridad.

También puede ser diverso el contenido, pudiendo haber manuscritos antiguos, de años pasados, fotografías familiares o comprometedoras. O un ser sobrenatural, esperando a ser liberado. O una contorsionista, una enfermera, una azafata, una mujer reducida de tamaño, etc.

Basta que sea algo misterioso, que despierte intriga. Pueden llevarlo al estilo que deseen o que les surja, con final siniestro o feliz, serio o humorístico.


"Llave siniestra"

Aquella habitación siempre me había producido mucha intriga, la abuela nunca dejaba pasar a nadie a ese cuarto, si te acercabas a la puerta se podía sentir un frío que te estremecía la piel. El lugar estaba en penumbras, con velas y olía a sahumerios o algo parecido. Ella daba un perfil misterioso, nos divertíamos mucho cuando visitábamos su casa, nos dejaba explorar los jardines, inventaba historias de aventuras y hacíamos todo tipo de juegos. Sólo había una regla que debíamos seguir, no entrar en aquella habitación. La abuela era muy divertida pero su cara se transformaba si mencionabas aquel cuarto, el silencio resonaba y sus ojos filosos como cuchillas hacían que cambiáramos de tema al instante. Yo era el más grande de los tres nietos que tenía, así que mis hermanos más pequeños me mandaban a investigar a mí. Cada vez que podía me escondía detrás del muble del pasillo y observaba cuando entraba y salía la abuela, para poder espiar que se veía de aquel lugar. Siempre se escuchaban sonidos extraños que salían como susurros que se llevaba el viento que pasaba por allí.
Un día la abuela charlaba con mamá en el jardín, mientras mis hermanos jugaban a la pelota. Así que me escabullí hasta la puerta misteriosa y deslicé por abajo de ella un espejo largo y finito que había traído de casa, porque Carmen, así se llamaba mi abuela, no tenía espejos por ningún lado, algo que siempre me llamó la atención. Se podía ver en el reflejo una caja grande sobre el piso, de madera vieja y maciza. Un viento helado apago las velas del cuarto y el espejo en un instante se resquebrajó, haciendo que pegara un salto hacia atrás, sentí que una presencia maligna se escondía detrás de esas paredes.
Estaba decidido a averiguar más que nunca que pasaba en ese cuarto. En sueños comencé a tener unas visiones extrañas, veía un hombre sin rostro que me hablaba de un legado familiar, me quería indicar donde encontrar la llave de la puerta misteriosa pero justo antes despertaba todo transpirado y agitado.
Aquel día me escapé de casa y me fui hasta la casa de Carmen, me quedé escondido y en silencio para que ella no me viera y segui cada uno de sus movimientos. Al parecer la llave era un misterio. Resignado suspire, escuche que la abuela salió de la casa. Entonces una voz medio sinistra me llamaba.
-Julian, busca en la rejilla del baño...
Con temor fui hasta el baño de la abuela y levante la rejilla como la voz me indicaba, allí estaba la llave, mi corazón se aceleró y me sudaban las manos. Lentamente me acerque a la habitación, los brazos me temblaban, no podía meter la llave en la cerradura. Abrí, sentí frío, estaba aterrado pero la curiosidad era más fuerte que el miedo...
La caja de madera estaba abierta, de pronto las velas se apagan y la puerta se cierra fuertemente. Grité del pánico e intenté salir pero no podía abrir la manija. A oscuras estaba parado en el cuarto misterioso, sentí una presencia detrás de mi, me respiraba en la nuca, me hice pis del terror que se apoderaba de mi...
-Por fin solos...


4/11/2024 Mariana Pussó



Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

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