martes, 30 de julio de 2024

Este jueves relato: "Alguna vez alguien me contó..." "Murmullos peligrosos"

Este jueves relato : "Alguna vez alguien me contó..." 

Para más relatos pasar por el blog de Moni: https://neogeminis.blogspot.com

Esta vez la consiga es bien sencilla y creo que dará pie a muy distintas interpretaciones: Alguna vez alguien me contó...

Sin que obligatorio iniciar el relato textualmente con esa frase, se deberá considerar que la narrativa responderá a la premisa de recordar alguna historia que nos fue contada en alguna oportunidad. Ya sea algo real o ficticio, con la forma y estilo que más les guste, intentando no superar las 350 palabras cada participante deberá dar rienda suelta a su creatividad con la emotividad que la evocación provoca...

¿Qué representan los tres monos sabios?
Mizaru, Kikazaru e Iwazaru, el nombre de cada mono, significa no ver, no oír y no decir  . No se trata de una postura sumisa, que acepta sin más lo que sucede, sino de no emitir comentarios que hagan daño a otros o a nosotros mismos.

Murmullos peligrosos

Alguna vez alguien me contó, así comienza esta historia, con alguien que me dijo un chisme y valla alboroto que se armó, pues tal teléfono descompuesto el cotilleo terminó llegando tergiversado y tal fue el enredo que se armó en el pueblo que hasta en los diarios de la capital llegó la noticia... 

Antes de comenzar con la historia, vamos a situarnos en el pueblo Tordillo, provincia de Buenos Aires; era una noche de verano, hacia mucho calor y en el lugar se festejaba el aniversario 150.

Mujer de unos sesenta años, viuda, sin hijos, mis pasatiempos favoritos eran jugar a las cartas, salir a caminar al atardecer y el cotilleo fresco de todos los días para arrancar la mañana. Trabajando en un bar por las mañanas me quedaban siempre las tardes libres para poder hacer lo que me plazca, vivía mi vida como quería, sin tener que darle explicaciones a nadie. 

Esa noche entre música, bailes y bebidas, en un momento de la noche se me acerca a charlar Don Aurelio, algo alcoholizado como era de costumbre por las fiestas. Siempre fingía interés en sus charlas para sacar algún rumor fresco, que él siempre los tenía guardaditos, pero esta vez la noticia me dejó los pelos de punta, puesto que involucraba a Lucrecia la señora del carnicero y a Don Pancho el dueño del mercado, al parecer tenían un amorío secreto. Ambos amantes, puesto que Don Pancho también era casado, ambas familias con hijos. No podía creer lo que me contaba esta vez don Aurelio.

-¿Pero estás seguro? (le pregunté)

-Si si, lo vi entrar a Don Pancho en la casa de Lucrecia, cuando solamente estaba ella en la vivienda, tardó como una hora en salir y finalmente se fue de allí con el cinto desprendido, muy desarreglado.

Esa noche me quedé pensando con la almohada lo que había llegado a mis oídos y sentí que tenía que averiguar más sobre el asunto, pero no podía ir a preguntar directamente, me lo iban a negar rotundamente. Así que no se me ocurrió mejor idea que comentarle el suceso a Don Braulio, el peluquero del pueblo y de rebote también escuchó Robertita, que era la ayudante de Braulio en la peluquería; pero ella en vez de escuchar bien los relatos oyó que el amorío era entre Marta la señora del verdulero y Don Juan que trabajaba en el campo entre caballos, gallinas y vacas, venía todas las semanas al pueblo en su chata vieja vendiendo sus productos a los distintos comercios del lugar. Robertita era medio sorda de un oído y esta vez el chisme se desvirtuó completamente por escuchar tras las puertas a escondidas.

Así fue como empezó este teléfono descompuesto, que se amplió en distintas formas y personas conocidas del pueblo. Las murmuraciones llegaron a oídos de todos los involucrados, que pasada una semana de que lo había comentado con Braulio, la historia ya involucraba a varias parejas distintas. Fue entonces que empezaron los infortunios que llevarían al pueblo a los periódicos de la capital.

Lucrecia terminó intoxicada por envenenamiento, dicen que confundió las latas cuando preparaba un té de hierbas. Don Pancho molido a golpes por el marido de Lucrecia, Pepe, el cual estuvo preso por varias semanas. Marta se separó de su marido Eugenio y Don Juan se cayó misteriosamente de un barranco. Entre peleas, muertes y separaciones, finalmente la escena culminó con la explosión de la peluquería de Don Braulio, nunca se supo como se produjo el incendio que terminó por reventar el lugar y a Don Braulio junto a Robertita.

Lo peor fue que Don Aurelio que había comenzado con la habladuría, no sabía que ese día Don Pancho había ido a la casa de Lucrecia a llevarle un pedido especial de mercadería para un festejo sorpresa y justo cuando estaba en la casa de ella le agarró una descompostura terrible que lo tuvo como una hora demorado allí y por eso cuando se fue del lugar tenía el cinto sin prender, salió apurado porque aún no se sentía bien.

En el diario de la capital nuestro pueblo se hizo famoso por los altercados que habían acontecido en menos de un mes, los casos la mayoría sin resolver. Se recordaría por un buen tiempo a Tordillo, como suelen decir, pueblo chico infierno grande.

Desde entonces cuando alguien viene y me dice “tengo algo para contarte…” (chismorreo).

-Nooooooo, mejor ni me lo cuentes...

29/07/2024

Mariana Pussó


miércoles, 17 de julio de 2024

Este jueves relato: obra de Vicent Van Gogh, "La noche estrellada"-"Noches de encanto"

Este jueves relato : obra de Vicent Van Gogh, "La noche estrellada"  

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Investigando un poco la obra y usando la imagen como inspiración surgió este relato un tanto rebuscado podría decirse, con un final que puede tener distintas interpretaciones...se los dejo a su criterio o imaginación...Mí inspiración fue el propio Van Gogh y su locura pero el encuentro no fue con el precisamente...

                               


"Noches de encanto" 

Era una noche hermosa, hacia calor y el cielo se había llenado de brillantes e incandescentes estrellas que iluminaban la galaxia haciéndola exaltar en su glamoroso resplandor. La luna se asomaba poco a poco en aquel paisaje de ensueño cubierto por la oscuridad del manto negro que hechizaba aquel rincón que compartía junto a aquella sombra. No podía ver su cara, sólo se vislumbraba una silueta robusta. En un principio sintió cierta intranquilidad, se encontraba en una casa de campo justo a las afueras de la ciudad, sentada inmóvil en su hamaca colgante le preguntó con una voz gruesa y firme:

-¿Quién está ahí?

-No importa quien sea yo, lo importante es que estoy aquí porque tú me has pensado.

Valeria no entendía que sucedia pero la voz le sonaba agradable a sus oídos, sentía calidez y calma mientras sus palabras retumbaban en eco en la oscuridad del vacío.

El sujeto se acercó hasta ella y se sentó a su lado, los ojos le titilaban, Valeria se sintió como poseída por esa figura sin rostro, sintió una fuerte atracción que la movía en dirección a él, sin saber porque le acarició la mejilla y en un impulso beso sus labios ardientes mientras podía sentir que su cuerpo se llenaba de un fuego interior. 

La poca luz que se percibía daba paso a una gigantesca luna roja, iluminando los destellos de su piel erizada por el beso que le había robado a este extraño del destino. El comenzó a besar su cuello mientras con sus manos rozaba sus hombros bajando lentamente debajo de su ropa, hurgando en lugares que llenaban de éxtasis aquellos cuerpos reunidos en la magia del frenesí que se iba apoderando de los amantes ocultos tras las penumbras.

En el medio del silencio, se podían escuchar los grillos que le cantaban una serenata a la luna, se escuchaba la gota que caía sobre el balde de agua y se podía escuchar el aliento cada vez más efervescente de las siluetas encendidas en la hoguera del placer.

Fue entonces en ese furor de emociones cruzadas, que Valeria se dejó envolver por aquel extraño, dejándose penetrar en las profundidades de su esplendor y mientras más gozaba de su cuerpo descubierto, supo de quien se trataba en realidad.

Valeria despertó de un sobresalto, se encontraba desnuda recostada sobre su hamaca colgante, estaba excitada y desconcertada. Sabía precisamente quién era el sujeto que había profanado sus más profundos deseos, sabía bien quién era pero no había nadie allí. No sabía si lo había soñado o estaba delirando por aquel amor que no había podido ser. Esa pasión que se había encendido un día pero que por las desgracias de la vida, le había sido arrebatado de un suspiro, recordaba en vela como sus ojos se llenaban de lágrimas al pensar en aquel hombre que no pudo ser. Las mismas ansias la llevaban a seguir adelante pero esa noche algo fantasmal o diabólico se había apoderado de ella o tal vez yacía en su propia locura y había imaginado la mejor noche de pasión que un alma en pena podía sentir por cada nudo de su piel.

De pronto unas luces que parpadeaban a su alrededor, eran linternas. Un grupo de personas vestidas de blanco la buscaban a ella. La envolvieron con una manta para tapar su cuerpo de las miradas. Valeria se deja llevar por esas personas que le eran familiares, entró en una camioneta y se dejó anestesiar por el dulce néctar de los placebos.

Allí frente a aquel paisaje, bajo el rubor de la luna se podían vislumbrar dos cosas; la primera una cruz de madera que yacía sobre la tierra con las iniciales talladas en su frente: T.L. 1950-1982.

La segunda más que cosa, espectro, perfil. Detrás del ciprés que cubría el frente de la casa, un sujeto sin rostro observaba el lugar, sus ojos titilaban, parecía que esperaba a alguien, parecía que flotaba en esa noche estrellada. La esperaba a ella, a su amor, a su pasión de todas las noches, porque sabía que ella siempre regresaba, ella siempre lo esperaba sentada en su hamaca colgante...

17/07/2024

Mariana Pussó

miércoles, 10 de julio de 2024

Este jueves relato: "Aprisa y corriendo"-"Confesiones de diván"

Este jueves relato : "Aprisa y corriendo"

Para más relatos te esperamos en el blog de Mag: https://latrastiendadelpecado.blogspot.com

Se propone una serie de locuciones -adjetivas, adverbiales, verbales, conjuntivas- y otras latinas, para elegir una o dos de cada grupo e introducirlas, adaptándolas en un texto:

Ni más ni menos- A tontas y a locas- Dormirse en los laureles- Irse de boca- Una que otra- Mosquita muerta.

Corpus deliti(cuerpo del delito)-Cave canem(cuidado con el perro)-Sine qua non(sin la cual no)-Mea culpa(mi culpa)-Fial lux(hágase la luz)-Ex abrupto(de improviso).


"Confesiones de diván"

Elizabeth recordaba aquella extraña sensación que parecía haberse diluido con el paso de los años bajo su sombra. Ese bello sentimiento le recorre el cuerpo, electrificándole la piel, siente que sus emociones van en varias direcciones, el roce del aire la acaricia y se encuentra flotando en su propia ensoñación. A tontas y a locas se ve un día haciendo cosas que creía haber dejado atrás, sin darse cuenta sigue el aliento de aquel latir que la lleva por caminos sinuosos, lleno de elocuentes curvas que arañan el alma locamente extasiada.  
Aquel corpus delicti(cuerpo del delito) lleno de ansiedades que recorren de adrenalina los lazos que bombean en su cuerpo. Por momentos Elizabeth siente tristeza, por momentos inquietud, por momentos la invade la locura, porque sabe que detrás de aquella emoción rebuscada no hay un camino a escoger, ni más ni menos se encuentra con una gigantesca pared donde se estampa mientras se desprende en cristales que se enraízan en la tierra de la razón y del entendimiento.  
Espera cada día que transcurre que en un ex abrupto(de improviso) le escriba, la mire, se acerque al deseo de su existencia. Se distrae pensando con destellos que se abren al pasar, se incendia con la sola marca de sus dedos dibujando hechizos sobre cada detalle de su cuerpo desnudo. Fial lux”(hágase la luz) dijo, porque quería poder mirar sus brazos apoyados sobre la pared mientras en su lujuria no podía dejar de pensarlo, quería irse de boca para decir su nombre con letras mayúsculas, porque en él encontraba su inspiración, su mente, su cuerpo y su alma se movían en esa dirección.
Mea culpa”(mi culpa) se repetía Elizabeth una y otra vez por haber tentado a la suerte esa moneda, cara o cruz. “Cruz, sí”, le hizo la cruz, puesto que las tentaciones vienen de la mano de lo prohibido. Recordó aquella rosa seca tras el paso del tiempo, aquella rosa que fue musa de palabras escritas al viento, que expresan en sueños el deseo liberado de la prisión.
En ese vaivén de emociones cruzadas sigue caminando por impulso, buscando llamar su atención, que por momentos es escasa, que por momentos resurge del silencio y la lleva a naufragar en las olas de la pasión. Se detiene en esta niebla, piensa los pros y los contras de esta ecuación matemática pero no llega a ningún resultado. Le da vueltas al asunto y comprende que si se trata de él no hay razonamiento que encuadre, el alma salvaje se desprende y en un suspiro se ve siguiendo los pasos desafiantes de esta libido caprichosa, que lo cela en su afán de tenerlo cerca muy cerca, imaginando sus labios profanando la corteza que recubre su esplendor. 
Cierra los ojos y lo piensa, así se siente, en un pestañar surgen mil emociones en una, cierra los ojos, cierra la puerta de su alma...dejando entreabierto a los azares de esta incertidumbre de notas que rasgan la piel desangrando el aliento...

09/07/2024
Mariana Pussó

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

Este jueves relato : "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno" " Piquillos del infierno " La forma perf...