Este jueves relato: "Vuelo de fotos" "Fotografías"
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"Fotografías"
Estábamos de mudanza aquella mañana de Abril, cuando de pronto encontré sobre el césped un álbum de fotos tirado abierto de par en par, no había nadie alrededor, me acerqué a observarlo...
Las páginas volaron en algún momento, parece que el recuerdo de aquella herida calmó, el tiempo disipó la marea y las imágenes brotan como mariposas aleteando a mi alrededor. Parecía lejano, tu corazón tocó el mío con la más pura impunidad, en aquel tiempo tu ausencia era una tortura, el vacío que había dejado tu esencia parecía hundirme en la más profunda tristeza. La vida te presenta la muerte y descubres que es peor sin embargo ver sufrir aquella persona a quien amas, ver como su alma poco a poco se marchita, peor que la muerte es ver cómo se apaga el brillo de quien quieres y aunque quisieras retenerlo sabes que es mejor soltar para que alce vuelo en libertad...
Miraba las fotos con aires de melancolía, recordé tu mirada, tu sonrisa, cada una de tus arrugas. Las ganas de poder abrazarte, sentir el cálido abrigo de tus brazos sobre los míos, en las caricias de tus besos, tus pícaras palabras, bellas y dulces. Tanto encierra esa simple frase “doble o nada”, mis ojos se llenan de lágrimas al sentir el destello que brota de aquel mensaje para mí. Sigo el hilo y me lleva a aquel día que entre pochoclos y risas fui testigo de la magia que puede envolver una simple película, esa tarde conectamos sin darnos cuenta en un viaje místico. Como olvidar la lluvia acariciando nuestros rostros aquel verano de ensueño, danzábamos al compás de las gotas que marcaron una caricia al alma entre risas, aromas y sentidos que acompañaban aquel deleite de paisaje que nos envolvía.
Cuando la oscuridad parecía haberse apoderado de mi alma, la simple compañía de tu ser le trajo una brisa que plasmo de seguridad aquel marchito corazón golpeado. No fueron las palabras, fueron las historias que con desvelo le abriste con confianza e inocencia para que finalmente mi alma lograra alcanzar la paz que necesitaba para reposar.
Las imágenes se plasman en mi mente como agujas, que cosen con desdén los murmullos de una vida pasada, los mates compartidos debajo de aquel parral, que te cubría con su intenso y refrescante aroma a uvas, la brisa suave que entraba sin tormento por aquel ventanal del olvido. La pasión encajonada por el verde de las flores, se mezclan en mi nariz el dulce néctar del jazmín, con el delicioso olor a tierra mojada, que te acompañan al ritmo de las asperezas que cubrían tus manos, teñidas por la red del tiempo y la experiencia de los años.
El clásico ruido que como melodía cubría cada espacio de la casa, sentí que mientras llenaba estas líneas viajaba a tu encuentro, me encontraba parada observando como trabajabas concentrada en la máquina de coser, la luz se refractaba en aquel vitral de mil colores que envolvía el cuarto. Los silencios me cubren mientras hago una pausa, ya no estás, pero en esta odisea del recuerdo volviste a mi casi sin pestañar, estabas aquí conmigo, podía sentir tu aliento, el calor de tus brazos y la sonrisa en tu mirada.
Recorrí cada rincón de aquel espacio, visualizaba casi todos los detalles, toda la casa me llevaba a tu encuentro, el jardín de cuentos que con delicadeza hiciste parte de mi infancia, cada perfume, cada sonido, cada fotografía, cada pequeño detalle de ti me atrapa en un torbellino de emociones cruzadas, vuelo y me alzo al resplandor que se mueve en cada palpitar... Te reconocí de inmediato, sonreí, cerré mis ojos y me dejé llevar por la música...
Te amo Abu.
17/12/2024 Mariana Pussó.