Ella miraba como la brisa entraba a través de la ventana, acariciando con un aire de paz las cortinas que se elevaban suavemente rozando la plenitud de la armonía que la invadía por un eterno momento. Se había quedado dormida, se sentía envuelta por un manto de tranquilidad, que lentamente la relajó hasta perderse en lo más profundo del dormir.
No siempre se tiene el lujo de poder darse un espacio para uno mismo, la sociedad va corriendo detrás del tiempo y si te quedas atrás nadie te va a esperar, te verás inmerso en lo más oscuro de la perdición humana.
En sus sueños podía hacer lo que deseaba, hasta romper con la moral de lo inmoral, ¿Sería inmoral aún si parte de lo más profundo de su corazón? Sí, visto desde afuera e incluso desde su propia conciencia. Allí no tenía límites, era su único escape, porque por más negaciones que hiciera sabía el dolor que le había provocado aquel inesperado suceso, de un recuerdo ya lejano en el tiempo transversal, aquel dolor era inminente. Soñaba una realidad paralela, donde podían estar juntos, la dirección la llevaba ella pero el alma la traicionaba formando episodios unidos en una sucesión causal; pudiendo interpretarse ante su mirada como la más pura y sincera deshonra, que sólo en sueños se atrevía a cometer aquel delito de sangre.
De pronto se vio envuelta en aquella casa que le era tan familiar, en cada paso, en cada objeto, en cada suspiro, podía sentir su esencia; podía oír sus peculiares ruidos que rompían el fantasmal silencio; podía oler aquel característico olor que llevaba consigo; en cada parte de ella había una parte de su amada guardada en el recuerdo de un ancestro que lleva la misma sangre latiendo por dentro. Aquel bello lugar ya no era el mismo sin ella, había partido con su ausencia y el silencio se volvía aterrador por breves instantes. Recorrió cada espacio de la casa y de aquel hermoso jardín, buscando respuestas o tal vez solo poder encontrar aquello que buscaba, sentir la suave brisa de la paz, tan difícil de alcanzar a veces, para luego partir tan pronto desvaneciéndose y deslizándose con el viento, produciendo una sensación de anhelo de aquella mística expresión del alma.
Había hallado una emoción diferente en su vida, que pocos logran descubrir, pocos pueden sentir la pasión que te recorre cuando has encontrado tu fin en la vida, tu vida.
Un captus que está a punto de estallar de tanta agua, tantas emociones le trajo la lluvia. Resiste y desarrolla un método para poder procesar toda aquella agua que ingresó; la distribuye en el cuerpo pero también en el alma, para que ambos se cultiven lentamente y crezcan hasta volver a tocar el cielo con las manos.
Lento, lento, el tiempo se había detenido, en ese momento lo único que importaba era el encuentro con ella, ni pasado, ni presente, ni futuro, era la esencia de la detención del tiempo.
Aún quedaba un largo camino por el sendero de aquel mágico encuentro pero prefirió esperar para no apresurarse, esperar para avanzar, esperar para crecer; avanzar para vivir...
Cerró lentamente la cortina de sus ojos, de a poco se hacía difusa y borrosa la brisa que acariciaba con frescura la piel de su alma desnuda, de a poco todo se volvió oscuro...
Mariana Pussó... 24/11/2011


1 comentario:
Muy cierto eso que es un lujo poder darse tiempo y espacio para nuestro propio goce!
Un abrazo.
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