El día de ayer conocí a tres peculiares desconocidos, desde ayer algo cambió dentro de mí, un proceso se inicia para ver cual será su desenlace…
Salí a la vereda de mi casa, esperaba a mi mamá para ir a sacar el pasaje a la terminal y luego ir a visitar a una amiga. No muy lejos de allí se encontraban tres individuos, que con solo una mirada parecía que nos entendimos, comunicación de alma a alma. Esa expresión en la mirada me quedará por siempre guardada en el corazón, no podían expresar su voz pero al mismo tiempo gritaban más fuerte que cualquier otra voz que haya escuchado.
Como niños expresando su dolor, incomodidad o hambre, la diferencia que el niño llora en busca de su madre que lo calme con cuidados y leche, hasta crecer y poder implorar su propia voz. En cambio, ellos crecen sin poder decirnos a través de las palabras todo el dolor y sufrimiento que les rodea, el sentir hambre, frío, soledad, maltrato, ignorancia; como cuando ves a alguien durmiendo en la calle, como si fuera parte de la escenografía, no se lo registra tristemente.
La voz de la que hablo va más allá de las palabras, hablo de la voz que sale de lo más profundo de nuestro ser y que con un simple cruce de miradas lo dices todo sin decir nada.
Volviendo un momento al episodio con estos tres individuos en la vereda de mi casa… en cuestión de segundos ya éramos más que conocidos. Nos acompañaron hasta la terminal de micros y se quedaron aguardando todo el rato que esperamos el colectivo para dirigirnos a lo de mi amiga. Sólo les pude brindar unas cuantas caricias por un momento y convidarles con unas tapitas de alfajor que llevábamos encima. Poco con lo que quisiera poderles dar, queriendo desde lo más profundo llevarlos conmigo. Mis ojos se llenaban de gotas de agua al pensar en ellos, tras verlos ahí frente a mí y con el recuerdo por la noche al acostarme en mi cama calentita; incluso esta misma mañana cuando viajaba rumbo a Mar del Plata.
Uno de ellos era de pelaje negro y corto, tenía una mirada penetrante, llena de amor pero también tristeza. El más comilón de los tres, ligo más tapitas por glotón. Era el más anciano y a la vez el más bebote.
Otro era de pelaje marrón claro y largo. El más cachorro sin duda, corría, jugaba, te saltaba, le sonreía a la vida, espíritu salvaje. Incluso le ensució las medias a mi mamá por jugar con ella.
El tercero era de pelaje marrón y corto. El más pequeño de tamaño y el más temeroso con el ser humano, era más escurridizo, tal vez porque alguien alguna vez le pego. Solo había que hablarle amistosamente y se acercaba despacito moviendo la cola.
Tres auténticos personajes, cada uno con su personalidad, cada uno impartiendo amor y confianza. Los tres viajaban juntos, ¿Qué habrá sido de su viaje? No lo sé, lo que sí se, es que pudieron hacerse escuchar, pudieron por un momento implorar su voz, pudieron por ese instante místico sentir la felicidad que merecían por siempre…
Mariana Pussó… 11/10/2011
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11 comentarios:
Una buena historia.voces traducidas desde miradas entre animales.porque nosotros en definitiva¿que somos?.Simples bipedos con lenguaje oral,pero y el otro? el gestual el de miradas ¿que hay de ese?
cariñitos
ponerle voces a tres perros callejeros... excelente mary. me imaginaba a que los tres seguramente seguían juntos por ahi... quizás las tres personalidades juntas los hacen comer bien! el medio cagón, el viejito y el jugueton... no hay forma de que no les des comida! jaja... hermosa historia! un beso!
¿Es necesaria la voz para hablar?. Las voces interiores, esas que nos hablan sin palabras de hambre, de sed, de soledad, de necesidad de cariño, esas que salían a borbotones de los perrillos de tu historia, esas no necesitan el vehículo que la voz les brinda para hacerse oir.
Un precioso relato.
Un abrazo.,
Hay que ser muy sensible para no ignorar las voces de esos "individuos" que padecen nuestro maltrato y destierro.
Gracias por traernos esta conmovedora historia que bien se cuenta con sus miradas!
Saludos jueveros!
Hay miradas que explican más que voces, se te quedan en la memoria, te conquistan mudas.
Besitos.
Voces que nos hablan sin palabras, necesidad de cariño y caricias, más humanos que los mismos humanos muchas veces.
Un abrazo.
Sin voces pero capaces de trasmitir su emoción del momento. Bonita historia, Mary.
Un beso
Creo que los animales llevan su voz en la mirada. Expresan todo con ella, es una voz silenciosa pero que dice tantas cosas!!! Amo a los animales, soy mascotera de alma y admiro su fidelidad, su lealtad.
Me emocioné leyendo este relato dedicado a esos seres tan bellos y tan puros que nos acompañan siempre en las buenas y en las malas sin pedir nada a cambio. Habría que aprender de ellos, verdad?
Un abrazo.
Las voces del instinto, esas que piden desde las necesidades más basicas son las que no tienen idioma, traspasan fronteras, son universales.
Ellos hablan sin dudas, pero no todos desean o pueden escuchar, vos tenes un alma sensible, ellos deben saberlo ahora, seguro agendaron tu dirección!
Besito cariñoso Mariana
Sencilla y cotidiana historia.
Tres personajes en busca de un destino, expresando con su compañía el grito de la complicidad.
Besos
Pero si es que te lo dicen todo con la mirada... si no hace falta que hablen para saber lo que te dicen...
Un beso
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