Este jueves relato: "El espejo"
Para más relatos los esperamos en el blog de Mag: https://latrastiendadelpecado.blogspot.com
Sara se encontraba parada en silencio, con una mueca de decepción se miraba en el espejo. Una lagrima caía lentamente de su rostro, suavemente acariciando su mejilla, hasta caer finalmente al vacío.
En ese abismo del pensamiento sintió por un momento que en ese rostro del espejo se dibujaba una sonrisa pero de esas risas perturbadoras y escalofriantes. Se sobresaltó dando un salto hacia atrás. Se acerco nuevamente al espejo y ese rostro igual a ella pero siniestro le volvió a sonreír. Sara se quedó helada, pensaba que estaba alucinando, parecía la imagen misma del diablo metida en su esencia.
-¡Bang-Bang! (sonido)
Se escuchó un susurro lejano, que parecía provenir del espejo. Salió corriendo del baño y se dirigió a la cocina a buscar un poco de agua para tranquilizarse, estaba agitada, transpirada, tenía ojeras, un aspecto desarreglado y desprolijo. Esa noche se fue a dormir sin cenar, tenía el estómago cerrado, no podía sacar de su mente la imagen del espejo. Mientras leía un libro para distraerse, se empezó a escuchar nuevamente ese ruido, esta vez un poco más intenso.
-¡Bang-Bang!
El sonido venía del baño. Sara se levantó en silencio y abrió lentamente la puerta del baño, prendió la luz y dirigió su mirada al espejo, ahí podía verse ella sonriéndole mientras gotas de sangre espesa le caían de su boca, Sara gritó espantada mientras el espejo se hacía trizas al mismo tiempo. Los vidrios llegaron hasta ella lastimándole su rostro, sangraba, pero la sangre parecía que brotaba sin cesar de su estómago. Salió corriendo del baño, agarró el celular y se dirigió hacia el comedor para llamar, ¿Pero llamar a quién?... De pronto los recuerdos empezaron a volver poco a poco a su perturbada mente. Volvió caminando lentamente, como por inercia hacia el baño.
Allí estaba ella, la bañera llena de agua que seguía saliendo, como río que corre sin descanso, el agua rebalsaba cayendo en cascada y mojando cada espacio de la habitación. Brotaba sangre en vez de agua, llenando ese lugar de un olor nauseabundo. Ella yacía sin vida flotando en el agua turbia, completamente desnuda, inmóvil con una mueca de tristeza en su rostro.
Sara horrorizada miró nuevamente al espejo roto y recordó que tomaba un baño caliente de sales, cuando de repente sintió un estruendo que hizo trizas el espejo y luego un puntazo en su estómago. Entonces todo se volvió oscuro.
En la ventana del ventiluz se podían observar dos pequeños agujeros en el vidrio astillado. Esa noche se había escapado una bala que por destino y desgracia fue a parar a aquel lugar incognito del espejo haciéndolo estallar. Una segunda bala salió disparada esa noche fría de otoño y ya sabemos dónde fue a parar justamente...
23/06/2024
Mariana Pussó