sábado, 13 de agosto de 2011

"Miradas"



Aún abatida por el cansancio,
Mi desvelo tiene nombre.
Iba viajando por la carretera,
Como tantas otras veces
Sentí que me sonreías,
El hermoso espectáculo cobraba vida,
Podía describirlo en la canción,
Tal cual una persona,
Pues estaba enamorada de sólo poder ver,
Sentirlo en cada pálpito,
Traspasaba a través del vidrio
Para sentir la suave brisa sobre mis rosadas mejillas.
Todo se esfumaba a lo lejos,
Como en un sueño confuso te desvanecías,
Creando un escenario majestuoso.
Lo más intrigante llegó con su presencia,
No lo veía directamente,
Lo veía a través de su reflejo,
Un perfecto círculo flotando en el vacío.
Jugaba a esconderse de mí,
Entre la sombra de los grandes árboles,
En el espacio que nos separaba,
A veces dando saltos,
Subiendo y bajando,
Como auto en autopista,
De tantas maneras pero con la misma forma.
Atrapada en la magia de poder observarte,
Con tanta tranquilidad,
Con tanta facilidad,
En un juego de niños perdidos,
El tiempo transcurría
Y yo sin poder atraparte.
Te miraba y al mismo tiempo no,
Sólo podía ver una parte de ti,
La fantasía de tu ser,
La mágica ternura,
La impaciencia de tu alma,
Todo a través de un espejo,
Sin poder tocar tu mirada.
Desolada en lo inmenso de este pastizal,
Que brilla de mil maneras distintas,
Pero ninguna tiene tu luz,
Aunque también puedo equivocarme.
Extraña comparación surge en esta dulce canción,
El sol personificado,
Dando calidez en la sangre
Que lo envuelve de esta luz diferente,
Sin cegar la suave mirada que te brindo.
Talvez algún día las miradas se puedan cruzar,
Sin que mis ojos te castiguen,
Sin que tu luz me deje a oscuras,
Sin sentirnos abatidos
Por el destino que nos observa desde aquí…

Mariana Pussó… 27/07/2011




"Un cielo perdido"


Quisiera que todo fuera una pesadilla,
Despertar y ver tu rostro que me sonríe.
Al parecer todo me lleva a ti,
Me inunda una sensación que desmorona cada espacio de mi piel,
Pidiendo a gritos salir en tu búsqueda.
La extraño a ella, te extraño a ti,
Que calmas la tormenta,
Transformando este infierno en un cálido lugar.
Sin saberlo vas de mi mano,
Tampoco quiero que me sueltes,
Aunque el cielo parezca tan lejano,
Me enternece contemplarlo desde aquí.
El observar este paisaje,
Me hace viajar a tu encuentro,
Unidos por este bello mar,
Que nos separa en la inmensidad.
Por favor cura mis heridas,
Estoy sangrando por donde mires,
¿Cómo curar las heridas del alma?
En este abismo me desnudo al silencio,
Quedo inmóvil  ante tu aliento,
Confundida por tu caminar,
Perdida en lo incompresible,
Abatida por el dolor,
Que me hace saber que está aquí cuando respiro,
Queriendo poder abrazarla, abrazarte.
Dos formas de desencuentro,
De almas y de corazones,
Lejos de este mundo y cerca,
Ambos me clavan un puñal en el corazón.
Me quiero perder lejos de este encuentro,
Esfumarme en la neblina,
Desapareciendo poco a poco.
Ir en busca de mí ser,
Que creo haber dejado por ahí.
Olvidar aquello que presiento,
Aquello que me perturba,
Olvidar que está lejos, estás lejos,
Pero más cerca que nunca…

Mariana Pussó… 26/07/2011


jueves, 11 de agosto de 2011

Jueves literarios: la playa...




A ella le gustaba ir por las noches a la playa, caminaba hasta el muelle y pasaba horas contemplando el mar. Las noches eran mágicas, el escenario desierto de almas recobraba vida cuando el sol se ponía en el horizonte y allí a lo lejos brillaba la hermosa y radiante luna. Un manto negro la cubría de un esplendor de vida; las estrellas se veían reflejadas sobre las calmas sábanas que arropaban el espeso volcán de aguas profundas.
Había días que se podía ver en el infinito mar, la sabrosa naranja que se asomaba, creando una ilusión de cuento. Solía crear elocuentes historias en la mar, dejando caer sus pies desnudos sobre la turbulenta y suave brisa de diamantes blancos. Se llevaba un rico vino para las noches frías y mate para los demás encuentros, y su infaltable libreto en donde guardaba su más preciado tesoro: sus escritos; pues ella era escritora.
En su delirio se hundía en las aguas, imaginaba que conocía criaturas marinas, imaginaba que volaba sobre el mar perdiéndose en la lejanía. Por momentos caminaba sobre el agua, como vidrio de cristal todo se paralizaba, los movimientos se detenían; el silencio rompía con fuerza contra las piedras y la realidad ensoñada volvía a su lugar.
Estaba enamorada de aquel lugar, era feliz en su soledad; se llenaba de melancolía con cada ola que se estrellaba, deteniéndose en la planicie de la playa que la envolvía, unidos en un encuentro tan íntimo, tan penetrante. El mar acariciaba con sus suaves y delicadas manos, sonrojando a la áspera y volátil arena, en un encuentro apasionado de cuerpos que cobraban vida en aquellas noches mágicas de su imaginación. Dos amantes separados y unidos en una misma mente.
Como decirle adiós a tanta belleza;  el día asomaba volviendo la realidad a renacer, escondiendo por un momento aquel cuento de ensueño que llegaba con cada nueva noche. Había pasado toda una vida en el mar, sus primeros pasos fueron dejados sobre la arena, su primera sonrisa se la llevó la brisa, su corazón palpitaba con cada ola que rompía sobre la costa; el mar y ella formaban uno, en una unión majestuosa.
Todavía cierro mis ojos y recuerdo con tristeza aquel día. Ella seguramente me esperaba en el muelle, nuestro muelle, junto a dos copas de vino, me esperaba como todas las noches. El trabajo me retrasó ese día; cuando menos lo esperaba, su propio amor se la llevó mar adentro. Tan de prisa, una ráfaga de luz y tormento se la llevó. Intento imaginar y pienso que seguro no corriste, miraste fijo hacia el frente y en ese instante, presa del pánico fuiste feliz, era tu muerte perfecta, atrapada en la inmensidad de tu propia pasión. Por fin mar y arena se fugaron juntos, amantes de la noche con testigo de la luna, unidos en la fantasía de su ser, de su alma inquieta, al igual que su amado, almas inquietas se unieron y consagraron su amor allí en esa playa que te vio nacer, que vio nacer este amor de fábula.
Esa noche hubo un tsunami, y yo no llegué al encuentro, te dejé esperando. Aquí observando a tu amante, que te robó de mis brazos, te sigo esperando bella mía; esta vez yo soy la arena y tu el mar, que se encuentran cada noche para consumar su amor, en esta playa que te vio morir y renacer en cada ola que llega hasta mi orilla…

Mariana Pussó… 10/08/2011



Más relatos en el blog de Juan Carlos: jwancarlos.blogspot.com


jueves, 21 de julio de 2011

"Susúrrame la canción"


Tu ausencia no me deja descansar,
Tantos años recordados en cuestión de segundos,
Segundos que parecen eternos,
Noches largas de una espera infinita,
Una espera que no tendrá un final.
La desgarradora voz lucha por salir,
Por descansar de esta tortura,
Se desliza por mi piel suavemente,
Siguiendo un cálido y húmedo recorrido de lágrimas.
Un esperado abrazo que no llegó a destino,
Porque el destino se adelantó
Arrebatándote de mis brazos,
Dejándome en la dulce espera de quererte.
¿Por qué tuvo que surgir este desenlace?
¿Por qué el cuento no fue otro?
Ninguna pregunta me acercará ya a ti,
Ya no hay quien responda,
Ya no hay palabras al viento,
Sólo puedo ver su ausencia.
Pude gritarle al silencio de la noche,
Alivio que cubrió toda mi alma,
Aunque fuera por un momento,
Me quedé contemplando el tiempo,
Hasta perderme en la nebulosa del soñar,
Hasta viajar mar adentro,
Desapareciendo en la inmensidad del lugar.
Que difícil poder soñarte,
Dejar el dolor atrás
Parece un imposible,
Que me hace saber que eres real,
Tan real que entras a través de mis venas,
Produciéndome un fuerte pinchazo.
Como zombi me quedo inmóvil ante tu muerte,
Irónico pensamiento surge en tu memoria.
En este desierto escucho una voz que me sonríe,
Una caricia al corazón herido,
Haciéndome pensar en un sol por la mañana,
Un roce de tus manos en la suave piel de mi rostro.
Hermosa caricia de dulzura,
Salida de este cuento,
Que quiere tenerte más cerca que nunca,
En un abrazo que sólo los ángeles se atreven a desear.
En este espacio en blanco,
Que la tinta llena de ti,
Tinta encapsulada en una envoltura sólida,
Que mis delicadas manos deslizan sobre su cuerpo,
Se amoldan creando una obra,
¿Qué obra?
La obra de mi vida,
Aquella que late en cada tintazo
De este encuentro conmigo.
Bailando cierro mis ojos,
Me dejo llevar por la música,
Me duermo escuchando esta canción…
¿Tú también puedes escuchar?
No lo digas,
Esperaré poder oírte cuando le susurres al aire.


Mariana Pussó… 13/07/2011



"Un espacio por llenar"


Alguien una vez me dijo que si mis ojos no quieren descansar perturbados del dolor, que llenara el vacío de tu ausencia con pequeños trozos de mi anhelo, de esa música que me hace vibrar, que me hace saber que por mi sangre corre pasión, esa emoción que renace en cada palabra de este papel. Aquí voy:

Cierro los ojos y me dejo llevar por la suave melodía de esta trompeta al compás de sus compañeros. Imagino que bailas en compañía de él, con una sonrisa en el rostro y una flor que posa sobre tus cabellos. Estás perfectamente arreglada y maquillada con un tenue rojo en tus labios, que combina con tu glamoroso vestido. Tus ojos iluminan el salón repleto de rostros, tu mirada brilla como las estrellas.
Una cara familiar y desconocida al mismo tiempo, te mira con anhelo, con ternura; después de tantos años uno lejos del otro, al final del camino se encontraron nuevamente. Ella me solía decir: “Alfredo fue el único amor de mi vida”. Desde que tuvo que partir lo extrañaste hasta el fin de tus días, añorando que en el último escalón pudieras ver su amado rostro una vez más.
Entonces lo tomaste de la mano, te sonrojaste como si fuera la primera vez que lo sentiste tan cerca de ti, tan cerca que sus labios rozaban con los tuyos, tan cerca y tan lejos, que pedías que la distancia fuera infinita, eterna, porque jamás querrías que se alejara de esa décima de segundo de tu piel. Cruzada de miradas, mirada de un tenue amarronado y un suave verde, mirada fugaz, que sólo el tiempo pudo volver a unir para jamás separar nuevamente.
Bailaron toda la noche, flotaban en el espacio, sus risas los elevaba ante mi, hace tiempo que no los veía así, simplemente juntos, quizá nunca. No se porque te imaginé de esta manera, la música me llevó a ti, para llenar este espacio vacío que dejaste y que de alguna forma intento llenar, en este pequeño libreto que encontré guardado en el olvido de este cajón marchito.
No pude ver su rostro, sólo una figura elegante en ese traje de gala. Lo importante es que tú lo pudiste ver, para perderte en su bella mirada. Me acerqué hacia él y le pedí que te cuidara, yo me encargaría de cuidar a sus amados de aquí; ese fue nuestro trato que en secreto guardaremos hasta volver a vernos algún día, pero aún no.
El sonido del tiempo resuena en mis oídos, haciéndome saber que tu recuerdo está aquí conmigo, haciéndome saber que ustedes están allí, en una gran comunidad de almas. Algunas sin nombre, sin rostro, sin un presente pero aún así con un pasado, una historia; otras presas viejas del olvido, abandonadas al destino o quizá al transcurrir de los años; otros cuidados y con visitas diarias, mensuales y también anuales, que dejan una flor fresca para que el tiempo intervenga nuevamente y poco a poco se marchite, dejando un recuerdo en su memoria, un suspiro en cada pétalo, una lágrima en ese adiós que te cuesta pronunciar sin sentir que te derrumbas cada vez que lo haces. Porque ese adiós  ya no tendrá un reencuentro a la vuelta de este viaje, tal vez si al final de este nuevo camino, que deja sus huellas al mirar hacia atrás pero al mirar hacia el frente se encuentra con muchos caminos por recorrer. Sé cual es el final de esta historia pero no sabré que hay antes del adiós, como no sé que hay delante de este adiós en particular, eso es lo emocionante de esta historia, que puedes cambiar su desenlace antes del esperado final.
Te miro en el espejo que te refleja, como gota de agua, pero ya sin tu aliento, sin tu marca personal; sólo el silencio y yo en este cuarto a pocas luces, con susurros en el aire, con palabras dichas al olvido de este reflejo que guardaré en lo recóndito de este mar revuelto y extravagante de mi alma.
Es raro ir a visitarte allí, dos mundos diferentes nos separa y nos une más que nunca, porque hoy más que nunca extraño la simple presencia de tu ser. Siento trabado ese adiós que aún nos une, y que espero poder pronunciar algún día sin sentir el corazón perturbado, poder sentir calma y recordarte con esperanza.
Dejé atrás a una persona, para pasar a ser otra, aunque por fuera seamos iguales, por dentro seré otra a partir de ese momento que me cambió, ni para mal, ni para bien, simplemente me cambio.
Levanto mi mirada, tú y él me miran, sonríen, entonces muevo mi mano saludando, tratando de poder decir adiós, empezando por esta imagen de mi rebuscada imaginación, que te imagina con este disfraz bonito para llenar con palabras este espacio de papel, que más que papel se refleja en lo profundo y oscuro de mi ser…


Mariana Pussó… 11/07/2011

jueves, 21 de abril de 2011

Jueves literarios: "La radio de la noche"


Me recosté sobre la cama, ansiosa por reencontrarme con la hora dispuesta al relax, la música, las palabras; en un espacio que me hacía sentir acompañada. Prendí la radio a la hora precisa, eran las 00 horas en punto, ni más ni menos. La noche se veía triste y desolada en el primer tema melódico que acariciaba mis oídos; miraba a través de la ventana de este viaje, podía sentir que en mis ojos llovía, en el reflejo de una noche oscura, oscura no solo por ser de noche, oscura en un sentido más abstracto. Miraba hacía el cielo cubierto de nubes, veía caer cada minúscula gota pero no podía ver sobre qué caían, no quería, estaba hipnotizada en la danza que bailaba la lluvia junto a la tristeza que la envolvía. Paisaje solitario y deslumbrante al mismo tiempo.
Siguiendo el recorrido de la música, me encontré con un pasaje menos desamparado, calmó la lluvia y a lo lejos se podía observar que las nubes se disipaban. Ya no era un paisaje deslumbrante pero daba una sensación de ilusión en la noche envolvente.
Por un momento sentí que me dormía, entre despierta y casi dormida, pasaron los temas volando... Me sobresalté al escuchar uno de mis temas favoritos, donde el cielo ya se había despejado casi por completo, se podían observar luminosas estrellas en la oscuridad que envolvía la ciudad. Expectante cielo reflejado en luminosas pintitas de luz, y a lo lejos se podía contemplar la magia de la esperanza perdida tiempo atrás en este encuentro con la dulce música que cubría cada rincón de la habitación. 
Casi llegando a destino, la noche se volvió cálida a pesar del frío que cubría el afuera; el cielo completamente despejado, cubierto en su totalidad de estrellas y de una brillante y seductora luna llena, se podía presentir la calidez del encuentro. Llego el momento de bajar del colectivo, el viaje había llegado a su fin... apagué la radio y cerré finalmente mis ojos después del largo y agotador recorrido por la mágica melodía de aquel inolvidable viaje astral de las emociones hechas canciones...

Mariana Pussó - 21/04/2011



Más relatos en el blog de Gus: http://callejamoran.blogspot.com

lunes, 18 de abril de 2011

"Cabalgata por las nubes"


Los sueños... Esa noche había soñada muchas cosas, soy de soñar bastante en general. Algunos sueños feos, otros excitantes, otros apasionados pero este sueño en particular fue asombroso. El contexto del sueño no lo recuerdo con claridad, me encontraba cabalgando en un hermoso caballo blanco, primero caminaba suavemente y de a poco empezaba a trotar. Nos sumergíamos en un campo desolado, lejos de la ciudad, cruzando un pequeño y delgado puente que yacía sobre el agua. Mientras galopaba sobre el prado sentí una sensación extraña, me deslicé apoyando mi cuerpo sobre el caballo, mi cabeza caía sobre el lomo del bello animal. Cerré los ojos por un instante, sentí que podía ver a través de sus ojos, él me guiaba, él era jinete y caballo al mismo tiempo. Caminaba suavemente, mientras yo observaba su rostro, su dulce e intrigante mirada y acariciaba lentamente su corto pelaje. Una inexplicable conexión nos envolvió, parecía que flotábamos en ese maravilloso sueño. De regreso volvimos a cruzar el puente, entramos en un bosque, tuvo que disminuir su trote, había un árbol al lado del otro, puse mi mirada en el horizonte. El uno en el otro nos guiaba. Luego todo se hizo confuso...
Aún puedo sentir que sigo cabalgando, en esa conexión inexplicable que nos unía en la mirada, en cada movimiento que rozaba el viento, en su pelaje sobre mi piel, en su olor, en sus sentidos, formamos uno por un instante.

Mariana Pussó - 18/03/2011 

jueves, 10 de marzo de 2011

Jueves literarios: "Ella"



Ellas, nosotras, las mujeres...
Recordando una noche que me dirigía en remis a la casa de mi novio, en la que me puse a charlar con el remisero o más bien él me sacó charla. Estaba media alergiada ese día y con la garganta irritada, entonces el remisero me dijo: “¡Cómo debes fumar vos!”. Cosa que me irritó un poco pero no le di mucha importancia. Jamás fume un cigarrillo, igual no iba al caso. Empezaban los prejuicios... Me puse a conversar y no sé porque le conté que había hecho un par de asados, talvez porque me dirigía a comer uno justamente. Entonces me dijo: “Pero eso sólo lo hacen los hombres, la mujer está para cocinar y encargarse de la casa”. “¿Porqué?” Le dije. A lo que contestó: “Y sí, los hombres hacen asados y se encargan de laburar”.
Era un hombre entre unos 40-50 años, otra época vivió pero se quedó encerrado en el pasado.
De todos modos me siguió sonando en la cabeza esa pregunta: “¿Porqué una mujer no puede hacer un asado?”...
Me puse a pensar dentro de las mujeres que conocía, ninguna había hecho un asado, aún está catalogado como tarea del hombre, ¿Porqué? A mi también me gusta hacer asados y los seguiré haciendo.
Así te encontrás por la vida con personas cerradas en relación al manejo de autos, el fútbol, el ama de casa y crianza de los niños. También va un poco de nuestro lado, el luchar por ser algo por nosotras, no sentirse hombre o mujer, sino siendo uno, haciendo las cosas que nos gustan, sin prejuicio alguno. No ponernos en el papel de mujer y ellos en el papel de hombre (no en sentido biológico), que debe hacer uno y que no debe hacer. Limpiar y ordenar una casa es más fácil entre dos, todo es más sencillo entre dos personas.
Por algo se empieza, abrir la mente, no cerrarse a lo conocido, abrir las puertas a lo desconocido, aventurarse en probar cosas nuevas, aunque los demás te miren con otros ojos. Hubo un señalado en un principio pero el se tuvo que arriesgar para poder  expresar o hacer lo que sentía. ¿Porqué todo debe ser de determinada manera? ¿Porqué no mirar desde otro punto las cosas? Por algo se empieza... por arriesgar...
Me gusta abrirme a lo desconocido y aventurarme en el extraño camino de la vida y aunque no siempre pueda hacer lo que me dicte el corazón, trato de seguirlo cuantas veces pueda, incluso a veces a costa del miedo, pero siendo yo. Ellas, ellos, digamos nosotros mejor...

Mariana Pussó... 10/03/2011 

Más entradas en el blog de Gus: http://callejamoran.blogspot.com/

sábado, 26 de febrero de 2011

Jueves literarios: El constructor del mundo


Nicolás se encontraba trabajando con la computadora y a la vez realizaba llamadas con su celular.  Era una tarde de mucha lluvia, la ciudad se encontraba bajo el agua y en el cielo brillaban expectantes rayos. Tormenta que daba miedo. Como era de esperarse se corto la luz y con ello todo lo que implica tecnología. Nicolás se encontraba aterrado entre tanto aburrimiento y encima su celular se quedó sin batería. Se recostó sobre la cama y comenzó a observar todos los rincones de la habitación. El lugar se cubría de un silencio que sólo era interrumpido por los truenos que hacían resonar los vidrios del lugar.
Su mirada se detuvo arriba del mueble, la orilla de un libro sobresalía sobre una de sus esquinas. Cautivado por su atención, Nicolás se subió a una silla para alcanzarlo, era demasiado alto, llegando casi hasta el techo. Una nube de polvo cayó sobre él haciéndolo estornudar. Pasó su mano sobre el libro y alcanzó a leer que decía: “El constructor del mundo”.
Bajó de la silla y luego de pasarle un trapo al libro, se sentó cerca de la ventana, corrió las cortinas que impedían entrar la poca luz del día y se dispuso a leer el libro.
... “Entre recuerdos, este hombre se encontraba mirando fotos, fotos que lo llevaban a los momentos más cercanos a ella, el lugar donde se conocieron, su estación favorita, cada detalle de ella pero principalmente amaba las flores y en especial las margaritas.
Siempre había estado ocupado para simplemente detenerse en una flor, solía quedarse paralizado en su mirada pero el tiempo no podía volver atrás.
Solía en sueños, que era su salida de la realidad, construir el mundo que ella había amado, con los recuerdos que la harían volver de ese lugar oscuro, de ese coma profundo... Creaba un mundo perfecto, que en cada detalle había una parte de ella: lugares que habían recorrido juntos de la mano, por las calles; incluso las hojas que suavemente caían del árbol, en una conjunción maravillosa. Pero allí enfrente de esos voluminosos edificios, se encontraba una parte de él, ella se acercó para poder reflejar en sus pétalos la mirada de él, que sin saber la observaba a lo lejos. La margarita era la esencia pero su alma yacía sola en ese mundo tan inmenso y no quiso detenerse en los recuerdos del pasado esta vez, quiso seguir en busca de lo que su corazón le dictaba, buscaba la mirada de él reflejada en sus ojos. Se alejó por la esquina y todo el mundo perfecto construido por él se desvaneció.
Comprendió que no necesitaba construirle un mundo perfecto, no había tal construcción,  había que seguir el camino y no quedarse sólo en el pasado.
Esta vez cuando fue a verla, le dejó sobre la mesa una margarita, que esta vez talvez no diga no, talvez diga si”...
Un rayo de luz entró a través de la ventana de la habitación de Nicolás. Se dio cuenta que había vuelto la luz; estuvo a punto de cerrarse en su mundo cibernético nuevamente, para adelantar trabajo pero entonces la vio, allí sobre la cama grande yacía durmiendo profundamente su bella esposa. Sintió una nostalgia terrible. Miró a su alrededor pero no encontró ningún libro, se había dormido sobre el escritorio que daba al ventanal. ¿Había sido un sueño?
Se dirigió al jardín a buscar una flor y de entre todas arrancó la más hermosa margarita. La dejó sobre la mesita de luz del lado de su esposa y lentamente recorrió sus brazos sobre el cuerpo de ella. Se encontraba de costado a él y cuando abrió sus ojos lo primero que vio fue la flor sobre la mesita de luz y al instante se volteó para poder ver reflejados sus ojos a través de los de él...
Sobre el mueble de la habitación quedó la huella que el polvo no pudo borrar, de aquel libro del constructor, que por correr detrás del tiempo, los lujos y la tecnología, había olvidado que lo más importante dormía junto a él. Esta vez la margarita dijo si, siendo él el que despertó y regresó de ese oscuro lugar...

Mariana Pussó.

Más relatos en el blog de Gus: www.callejamoran.blogspot.com

sábado, 12 de febrero de 2011

"Un instante místico" de Mariana Pussó


Como empezar… estaba en casa, en el mundo de la televisión, la computadora, estaba algo cansada, hace días que no dormía bien; preocupada por el estudio, el trabajo, esto y aquello.  Impulsada por mi interior me dirigí hacia afuera. Me senté con mi copa de vino mirando hacia la luna y comenzó mi viaje místico.
                Reí, no sabía muy bien porqué, tal vez el vino me estaba haciendo efecto. Caminé hacia el esponjoso y esplendoroso pasto. Sobre mis pies descalzos sentí la libertad, era libre en este encuentro. Luego me senté nuevamente sobre la vereda y como hipnotizada observé la luna, bien fijo. El grillo empezó a cantar, melodía que paralizaba. Veía caras en la luna, me sonreía y sobresalía sobre las demás cosas. Ella danzaba alrededor de las nubes, era hermoso el espectáculo. De pronto el grillo cayó, silencio, a través del silencio podía oír los autos muy a lo lejos, voces de allí y lo mejor, el viento danzando con los árboles. La suave brisa llegaba hasta mi rostro, recorría cada centímetro de mi cuerpo, pero sonaba en mis pies desnudos al cielo, produciéndome un cosquilleo.
                Eso necesitaba, era poesía a mi ser, que palabras y palabras, esto era poesía, poesía de verdad. Me sentí tranquila, relajada, era lo que me hacía falta, detener el tiempo, detener este paisaje, este momento, para encontrarme junto a él. Empecé a hablar, hablarme, hablarle a los perros, ¿Buscando respuesta? No, solo delirando en esta poesía, que no puedo describir en palabras, porque se siente en el alma.
Extraña y loca sensación, me encontré hablando sola, o era media loca, o estaba borracha o estaba en paz…
                El cielo se cerraba pero detrás había un sol, una máquina, algo mágico. Parecía que un refucilo se detuvo en el tiempo, y todo era calma por un momento. Monstruoso y aterrador, y la belleza más grande del instante que mis ojos podían alcanzar, en lo más profundo de mi alma… Quiero decir loca entonces.
                Fui por más vino, él me esperaba afuera. Placer, sensualidad, lo acaricié suavemente, brindamos. El se dirigió hacia adentro, observé el cielo, la luna estaba cubierta por las nubes. El cielo se cerró y cerré la puerta del mundo místico…

Mary… 12/02/2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

Este jueves literario: "Besos"


Encuentro fugaz

... estaba ella parada junto a él, se miraban inmóviles, uno atrapado en la mirada del otro, casi sin pestañar. Mar y montaña, en opuestos que formaban uno.
Ella pensaba: “¿Qué pasa? ¿Qué va a hacer? ¿Me besa o no? ¡Qué se decida! ¿Qué sentirá por mi? ¿Porqué se queda ahí paralizado? ¡Reaccioná!
            El piensa: ¿La beso o no?...
El no reacciona, ella no sabe que hacer; la situación se torna inquietante. Ella lo abraza finalmente, con todas sus fuerzas, en un abrazo más que cariñoso. Eran amigos, algo más que amigos talvez... eran desconocidos...
Una serie de sensaciones los invadió a ambos, pasión, amor, ternura, descontrol, nervios, miedo, locura... El encuentro los sorprendió en ese entonces pero el deseo de uno por el otro fue aumentando. La mente, el cuerpo y el alma, volaban hacia el mismo lugar: él- ella.
Cuando volvieron a encontrarse, vacilaron... Pero la besó, raro como el primer beso de enamorado. Tanto anhelo pero allí estaban sus labios junto a los de ella, suaves, húmedos, intrigantes. Algo paralizados pero sin soltarse y ansias de otro beso tras él partir a lo lejos, diciendo adiós con una tierna sonrisa en su rostro... Beso fugaz, sensación fugaz, recuerdo más que fugaz...

Mary... 9/02/2011

Más entradas en el blog de Gus: www.callejamoran.blogspot.com

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

Este jueves relato : "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno" " Piquillos del infierno " La forma perf...