A ella le gustaba ir por las noches a la playa, caminaba hasta el muelle y pasaba horas contemplando el mar. Las noches eran mágicas, el escenario desierto de almas recobraba vida cuando el sol se ponía en el horizonte y allí a lo lejos brillaba la hermosa y radiante luna. Un manto negro la cubría de un esplendor de vida; las estrellas se veían reflejadas sobre las calmas sábanas que arropaban el espeso volcán de aguas profundas.
Había días que se podía ver en el infinito mar, la sabrosa naranja que se asomaba, creando una ilusión de cuento. Solía crear elocuentes historias en la mar, dejando caer sus pies desnudos sobre la turbulenta y suave brisa de diamantes blancos. Se llevaba un rico vino para las noches frías y mate para los demás encuentros, y su infaltable libreto en donde guardaba su más preciado tesoro: sus escritos; pues ella era escritora.
En su delirio se hundía en las aguas, imaginaba que conocía criaturas marinas, imaginaba que volaba sobre el mar perdiéndose en la lejanía. Por momentos caminaba sobre el agua, como vidrio de cristal todo se paralizaba, los movimientos se detenían; el silencio rompía con fuerza contra las piedras y la realidad ensoñada volvía a su lugar.
Estaba enamorada de aquel lugar, era feliz en su soledad; se llenaba de melancolía con cada ola que se estrellaba, deteniéndose en la planicie de la playa que la envolvía, unidos en un encuentro tan íntimo, tan penetrante. El mar acariciaba con sus suaves y delicadas manos, sonrojando a la áspera y volátil arena, en un encuentro apasionado de cuerpos que cobraban vida en aquellas noches mágicas de su imaginación. Dos amantes separados y unidos en una misma mente.
Como decirle adiós a tanta belleza; el día asomaba volviendo la realidad a renacer, escondiendo por un momento aquel cuento de ensueño que llegaba con cada nueva noche. Había pasado toda una vida en el mar, sus primeros pasos fueron dejados sobre la arena, su primera sonrisa se la llevó la brisa, su corazón palpitaba con cada ola que rompía sobre la costa; el mar y ella formaban uno, en una unión majestuosa.
Todavía cierro mis ojos y recuerdo con tristeza aquel día. Ella seguramente me esperaba en el muelle, nuestro muelle, junto a dos copas de vino, me esperaba como todas las noches. El trabajo me retrasó ese día; cuando menos lo esperaba, su propio amor se la llevó mar adentro. Tan de prisa, una ráfaga de luz y tormento se la llevó. Intento imaginar y pienso que seguro no corriste, miraste fijo hacia el frente y en ese instante, presa del pánico fuiste feliz, era tu muerte perfecta, atrapada en la inmensidad de tu propia pasión. Por fin mar y arena se fugaron juntos, amantes de la noche con testigo de la luna, unidos en la fantasía de su ser, de su alma inquieta, al igual que su amado, almas inquietas se unieron y consagraron su amor allí en esa playa que te vio nacer, que vio nacer este amor de fábula.
Esa noche hubo un tsunami, y yo no llegué al encuentro, te dejé esperando. Aquí observando a tu amante, que te robó de mis brazos, te sigo esperando bella mía; esta vez yo soy la arena y tu el mar, que se encuentran cada noche para consumar su amor, en esta playa que te vio morir y renacer en cada ola que llega hasta mi orilla…
Mariana Pussó… 10/08/2011
Más relatos en el blog de Juan Carlos: jwancarlos.blogspot.com


16 comentarios:
El mar es la fuente perfecta para nostalgias, sueños, romances, promesas y despedidas. Algo en él inspira las almas hasta llegar la éxtasis.
Bello relato.
Un abrazo.
Neo!!! Coincido con lo que decís, a mucha gente le despierta algo mágico el mar... a mi en particular me apasiona como en el relato!!! Un poco de mi hay en esas palabras... jeje Besotes!!!
Estupendo blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.
Saludos y buen fin de semana.
Mary, me alegra verte juevera de nuevo !salve!
La atracción de la mar nocturna, un imán, un cántico profundo e infinito hasta el horizonte, el mar amante celoso, hembrujo, espejo de luna, murmullo de brisas, no pudo, no quiso esperar, se entró la escritora, la soñadora, hasta la mar adentro, sirena dejó un cariño olvidado en la playa, escogió la seducción de la marea.
Bello Mary, un besito con yodo.
Bonita imagen, la playa siempre es un lugar para desconectar.
que disfrutes el fin de semana.
un abrazo.
leyéndote, según avanzaba en mi lectura,más claro lo tenía: mi comentario no podía más que ser este:
http://www.youtube.com/watch?v=eU1Hpc_iqL8&feature=related
no he encontardo otra versión mejor...la de mercedes sosa, para mí es la mejor y con diferencia..así que esta versión para ti...
medio beso.
Natalia!!! jaja Volví después de mucho a los jueves!!! :0)
Gus!!! Que bello tema, no lo conocía pero me encantó!!! Y es cierto, el mejor comentario era ver ese video, me iba imaginando la historia... Gracias por compartirlo conmigo!!!
Besos para todos!!!!
Lo bueno de la playa por la noche es que no se necesita protector solar.
Es broma. Me pareció estar viendo la noche que describiste. No está mal volver, en la muerte, al lugar de donde vinimos.
Muy lindo relato!
Bueno, sin dudas como que chocamos con los relatos...no con mi jueves, pero sí con el anterior no?...ahí algo ahí dando vueltas...la luna, el mar y la noche... bueno, siempre nos surgen como inspiración... ¿tenemos el mismo mar de fondo en el blog? jajaja... sumemos coincidencias... un besito! me serviste de pausa para mis nuevos capitulos de la novela! :D besitos!
La magia del mar la sedujo hasta fundirse en él. Triste final para un amor.
Un placer tenerte de vuelta Mary.
Besos.
jaja Gato!!! Si te puse que cuando leí el tuyo me hizo recordar a mi relato tmb!!! Como decís, el mar, la luna y la noche, fuentes de inspiración... una conjunción perfecta... :0) Besitos!!!
San!!! He vuelto!!! jeje Poderoso el mar que la sedujo hasta poseerla... :0) Besote!!!
Bienvenida de nuevo Mary y gracias por compartir este hermoso relato de amor y tristeza, de amor consumido y no consumado por las fuerzas de la naturaleza de la que nosotros ingenuos humanos nunca podremos escapar.
Besos
Mari, parece que nos hemos puesto las dos de acuerdo... me ha encantado tu historia de principio a fin.
Besossssssss
El mar es una fuente de inspiración, y veo que a vos te ha tocado con su varita! Ja!
Hermosas palabras Mary,una conjunción de amores, la arena y el mar incensante.
Te dejo un gran beso
A la mar me voy, porque como que vengo de ella... La atracción y la magia se acentua con el misterio de la noche.
Bienvuelta a los jueves!!!!
Besos y abrazos cruzando el río
Ya he comentado el siguiente, pero este relato le tenía guardado en terciopelo y no me defraudó nada de nada.
Si el final es triste, está lleno de belleza, de unos recuerdos tan bonitos. Ella desaparecio en el medio en que se inspiraba, él quedó con el recuerdo.
Besos Mary, muy bonita historia bellamente narrada.
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