sábado, 12 de febrero de 2011

"Un instante místico" de Mariana Pussó


Como empezar… estaba en casa, en el mundo de la televisión, la computadora, estaba algo cansada, hace días que no dormía bien; preocupada por el estudio, el trabajo, esto y aquello.  Impulsada por mi interior me dirigí hacia afuera. Me senté con mi copa de vino mirando hacia la luna y comenzó mi viaje místico.
                Reí, no sabía muy bien porqué, tal vez el vino me estaba haciendo efecto. Caminé hacia el esponjoso y esplendoroso pasto. Sobre mis pies descalzos sentí la libertad, era libre en este encuentro. Luego me senté nuevamente sobre la vereda y como hipnotizada observé la luna, bien fijo. El grillo empezó a cantar, melodía que paralizaba. Veía caras en la luna, me sonreía y sobresalía sobre las demás cosas. Ella danzaba alrededor de las nubes, era hermoso el espectáculo. De pronto el grillo cayó, silencio, a través del silencio podía oír los autos muy a lo lejos, voces de allí y lo mejor, el viento danzando con los árboles. La suave brisa llegaba hasta mi rostro, recorría cada centímetro de mi cuerpo, pero sonaba en mis pies desnudos al cielo, produciéndome un cosquilleo.
                Eso necesitaba, era poesía a mi ser, que palabras y palabras, esto era poesía, poesía de verdad. Me sentí tranquila, relajada, era lo que me hacía falta, detener el tiempo, detener este paisaje, este momento, para encontrarme junto a él. Empecé a hablar, hablarme, hablarle a los perros, ¿Buscando respuesta? No, solo delirando en esta poesía, que no puedo describir en palabras, porque se siente en el alma.
Extraña y loca sensación, me encontré hablando sola, o era media loca, o estaba borracha o estaba en paz…
                El cielo se cerraba pero detrás había un sol, una máquina, algo mágico. Parecía que un refucilo se detuvo en el tiempo, y todo era calma por un momento. Monstruoso y aterrador, y la belleza más grande del instante que mis ojos podían alcanzar, en lo más profundo de mi alma… Quiero decir loca entonces.
                Fui por más vino, él me esperaba afuera. Placer, sensualidad, lo acaricié suavemente, brindamos. El se dirigió hacia adentro, observé el cielo, la luna estaba cubierta por las nubes. El cielo se cerró y cerré la puerta del mundo místico…

Mary… 12/02/2011

8 comentarios:

Neogeminis Mónica Frau dijo...

El buen vino suele acompañar muy bien esos trances místicos! ejejejeje...y la buena compañía, también!

Un abrazo.

Mari dijo...

jajaja Es verdad!!! Muchas sensaciones a la vez! Besote!!!!

San dijo...

Mary tines que dar el nombre de ese vino...jejeje !cuantas sensanciones inexplicables llenandote el alma!
Besos.

Mari dijo...

jajaja San!!! Esos delirios con la naturaleza los tengo con o sin vino!!! jaja Pero es una buena compañia para esa ocasión!!! Un santa julia me tomé!!! Besitos!!!

MARU dijo...

Dicen que los niños y los borrachos dicen siempre la verdad... será de ahí el nombre de la famosa película "Ausencia de Malicia"...

Tchin, tchin, amiga.

Humberto Dib dijo...

¿Era vino, segura?
Muy buena entrada, te dejo un cariño.
Humberto.

Mari dijo...

jajaja Era vino humberto! pero lo que me inspiró fue la naturaleza tan bella, que me encanta contemplarla y poder sentirla!!! :0) Besos para ti!!! y tchin tchin luna!!! jaja

Rayén dijo...

Un paseo "mistico", misterioso y con una presencia, también, especial.
Todo este conjunto de situaciones al parecer, hacen del momento, algo "mágico".

Mary muy creativo tu post, espero que sea "real".

Pasa por http://unrinconcitoespecial.blogspot.com
quiero compartir contigo el Premio Talento y Sentimientos.

Con mucho cariño: un abrazo!!

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