Me recosté sobre la cama, ansiosa por reencontrarme con la hora dispuesta al relax, la música, las palabras; en un espacio que me hacía sentir acompañada. Prendí la radio a la hora precisa, eran las 00 horas en punto, ni más ni menos. La noche se veía triste y desolada en el primer tema melódico que acariciaba mis oídos; miraba a través de la ventana de este viaje, podía sentir que en mis ojos llovía, en el reflejo de una noche oscura, oscura no solo por ser de noche, oscura en un sentido más abstracto. Miraba hacía el cielo cubierto de nubes, veía caer cada minúscula gota pero no podía ver sobre qué caían, no quería, estaba hipnotizada en la danza que bailaba la lluvia junto a la tristeza que la envolvía. Paisaje solitario y deslumbrante al mismo tiempo.
Siguiendo el recorrido de la música, me encontré con un pasaje menos desamparado, calmó la lluvia y a lo lejos se podía observar que las nubes se disipaban. Ya no era un paisaje deslumbrante pero daba una sensación de ilusión en la noche envolvente.
Por un momento sentí que me dormía, entre despierta y casi dormida, pasaron los temas volando... Me sobresalté al escuchar uno de mis temas favoritos, donde el cielo ya se había despejado casi por completo, se podían observar luminosas estrellas en la oscuridad que envolvía la ciudad. Expectante cielo reflejado en luminosas pintitas de luz, y a lo lejos se podía contemplar la magia de la esperanza perdida tiempo atrás en este encuentro con la dulce música que cubría cada rincón de la habitación.
Casi llegando a destino, la noche se volvió cálida a pesar del frío que cubría el afuera; el cielo completamente despejado, cubierto en su totalidad de estrellas y de una brillante y seductora luna llena, se podía presentir la calidez del encuentro. Llego el momento de bajar del colectivo, el viaje había llegado a su fin... apagué la radio y cerré finalmente mis ojos después del largo y agotador recorrido por la mágica melodía de aquel inolvidable viaje astral de las emociones hechas canciones...
Mariana Pussó - 21/04/2011

20 comentarios:
Viaje astral, viaje a las estrellas o viaje mental sugerido por la música... genial.
El jueves había un concierto en el auditorio de mi ciudad y tengo siempre entradas de invitación porque escribo los programas de los conciertos clásicos. El concierto era de Tomás Luís de Victoria, uno de los primeros compositores polifónicos y mi favorito. Por casualidad llegamos un poco tarde y, para que no molestes, te ubican en un palco y luego en el intermedio te vas a tu asiento. Bueno, pues en ese palco que es bastante largo hay tres departamentos, el primero no da al escenario pero tiene un largo y confortable sofá a oscuras -muy raro- y luego los otros dos departamentos son las zonas de palco para ver el escenario.
Cuando empezó el concierto estábamos solos, así que me desplacé sigilosamente hasta el sofá, me tumbé a oscuras y disfruté del concierto como nunca jamás lo había hecho! Las sensaciones, las que tú describes.
Un beso.
Vero!!! Gracias!!! Que bueno lo de las entradas para los conciertos!!! La música me transmite muchas cosas, me brota una energía inexplicable, energía positiva aunque se trate de un tema melancólico!!! Besote grande!!!
Mary un mundo de sensaciones nos deja este relato, a mi me encanta escuchar la radio con los auriculares, asi su sonido llega hasta mí de una forma como más intensa, cierro los ojos y viajo en ese dormir despierta que tan bien describes.
Me gustó mucho.
Un beso.
Buen relato de la ensoñación producida por la música
La música tiene ese poder, el de poder trasportar al oyente a lugares o estados propios y privados.
La música en la radio y sobre todo por la noche se ve potenciada en ese poder.
Un beso
Mary que bonito, el poder de la música podríamos decir. Que feliz nos hace el escuchar, esos temas con los que hemos crecido, y con la perspectiva del tiempo, se aprecia como todo cambia… incluido nosotras/os.
Besos musicales
La música es poderosa, afrodisiaca, sedante, excitante, pegajosa, y muchas más cualidades, e incluso alguna que otra contraindicación, como por ejemplo remontarte a amores que mejor olvidar... en fin, me dejé llevar por tus palabras, casi tanto como vos por tu música, y valió la pena.
un fuerte abrazo
La música me hace dejarme llevar!!!! Como expreso en estas palabras! Que bueno que hallan volado conmigo en este viaje astral de las emociones hechas canciones!!!! :0) Besos para todos jueveros!!!!
La música siempre nos da la mano en estos viajes entre sueños, que no cambian pero tanto llenan, bonito tu viaje entre ondas...
Besos
¡Qué panorama tan cambiante al hilo de las melodías! Y es que el cielo, nuestro cielo no ha dejado de ser una metáfora.
Así es que al compás, ségún la música, me brilla más o menos, éste horizonte oscuro y tan sentimental. Se me apaga, renace... soy el niño a quien a su alrededor le gira el mundo, un sol, un artista, un principe, un ser privilegiado tocado por la gracia...
He montado a lo largo de esta mañana, por lo demás, en el caballo de la fantasía impulsado por tonadas de proggramas en las ondas, alguna escena de Solos en la madrugada, Marisol...
¡No sabía que darían mis necesidades de añoranzas para tanto!
Tésalo
La compañía que nos da la radio en esas circunstancias acotadas donde deseamos dejarnos llevar por el aire o por el éter es invaluable. Mata soledades y nos pone alas a la imaginación.
Un abrazo juevero!
La música a veces nos permite ver la vida de otra forma. Me has recordado la radio que escuchaba en noches de verano y que determinó mi adicción a la musica.
Que bien que vuelvas a escribir en los jueves!
Un beso
En la actualidad no soy oyente habitual de radio, pero hubo un tiempo en que en esa hora en que el día termina, me gustaba quedarme en el silencio del sofá hasta altas horas de la madrugada, oyendo música en la radio, a solas con mis pensamientos. Una verdadera delicia.
Ha sido un placer dejarme llevar por la cadencia de tus letras al ritmo de la música.
Un abrazo.
Precioso viaje que casi disfruto contigo, agua, nubes, estrellas acompañando a las melodías. Es quizás lo que siempre he buscado en la radio, era variado mejor que escuchar un mismo vinilo con la misma voz en todas las canciones, pero detestaba las interrupciones de la publicidad que te sacaban de la ensoñación. Al menos en los programas nocturnos no interrumpían tanto, incluso había veces que podías escuchar un tema entero sin que te irrumpieran con la publicidad.
Preciosa entrada Mary me encanta verte de nuevo por aquí.
Efectivamente no es la misma radio, la del día que la de la noche.
En la noche, la música de la radio es más próxima, más particular y con ese sensación te la apropias como si fueras el único oyente.
Ya lo has contado tu, ensoñaciones, viajes...
Besos
Epaa contagiosa forma de viajar mientras la imaginacion hace de las suyas.Evidentemente,vivido asi,se me ocurre pensar en un viaje solo de ida.
Cariñitos
Muy bonito tu viaje por el universo sugerido por la música, ésta nos transporta a donde quiere nuestra imaginación.
Me ha gustado el lenguaje que usastes.
Un abrazo
¿Por qué será tan evocadora la música? Nos lleva de un lado a otro, nos transporta en als de pajaros , de ángeles y nos deja donde queramos, desde la estrella más lejana hasta los labios de nuestro amado.
Me encantan los viajes astrales o como queramos llamarlos. La fantasí es el poder.
Muy bueno. Felicidades amiga
Justamente en los desplazamientos es dónde una sintonía puede convertirse en la mejor acompañante.
Preciosa narración descriptiva.
Un abrazo.
V.Nas
Mary, 00 horas y empieza el duende aleatorio, porque la música suena a su aire, y en ella viajas a mundos y sensaciones encontradas, la música resorte que nos despierta en la oscuridad y volamos y nos seducimos, como dices con tus palabras como musicales, como imágenes o ensoñaciones.
No participé este Jueves, porque no estaba y porque estoy galopando a oriente como loca. Sin embargo no podía fallaros, un besito cariñoso.
Un viaje astral según el capricho de la melodía. Me ha encantado!
Es cierto que las melodias predisponen las emociones mas íntimas, y si encima se ven las estrellas, bueno..combinación fatal creo yo!
Perdón que se me hizo tarde y recien estoy visitando los jueveros.
Besito Mariana
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