jueves, 21 de abril de 2011

Jueves literarios: "La radio de la noche"


Me recosté sobre la cama, ansiosa por reencontrarme con la hora dispuesta al relax, la música, las palabras; en un espacio que me hacía sentir acompañada. Prendí la radio a la hora precisa, eran las 00 horas en punto, ni más ni menos. La noche se veía triste y desolada en el primer tema melódico que acariciaba mis oídos; miraba a través de la ventana de este viaje, podía sentir que en mis ojos llovía, en el reflejo de una noche oscura, oscura no solo por ser de noche, oscura en un sentido más abstracto. Miraba hacía el cielo cubierto de nubes, veía caer cada minúscula gota pero no podía ver sobre qué caían, no quería, estaba hipnotizada en la danza que bailaba la lluvia junto a la tristeza que la envolvía. Paisaje solitario y deslumbrante al mismo tiempo.
Siguiendo el recorrido de la música, me encontré con un pasaje menos desamparado, calmó la lluvia y a lo lejos se podía observar que las nubes se disipaban. Ya no era un paisaje deslumbrante pero daba una sensación de ilusión en la noche envolvente.
Por un momento sentí que me dormía, entre despierta y casi dormida, pasaron los temas volando... Me sobresalté al escuchar uno de mis temas favoritos, donde el cielo ya se había despejado casi por completo, se podían observar luminosas estrellas en la oscuridad que envolvía la ciudad. Expectante cielo reflejado en luminosas pintitas de luz, y a lo lejos se podía contemplar la magia de la esperanza perdida tiempo atrás en este encuentro con la dulce música que cubría cada rincón de la habitación. 
Casi llegando a destino, la noche se volvió cálida a pesar del frío que cubría el afuera; el cielo completamente despejado, cubierto en su totalidad de estrellas y de una brillante y seductora luna llena, se podía presentir la calidez del encuentro. Llego el momento de bajar del colectivo, el viaje había llegado a su fin... apagué la radio y cerré finalmente mis ojos después del largo y agotador recorrido por la mágica melodía de aquel inolvidable viaje astral de las emociones hechas canciones...

Mariana Pussó - 21/04/2011



Más relatos en el blog de Gus: http://callejamoran.blogspot.com

lunes, 18 de abril de 2011

"Cabalgata por las nubes"


Los sueños... Esa noche había soñada muchas cosas, soy de soñar bastante en general. Algunos sueños feos, otros excitantes, otros apasionados pero este sueño en particular fue asombroso. El contexto del sueño no lo recuerdo con claridad, me encontraba cabalgando en un hermoso caballo blanco, primero caminaba suavemente y de a poco empezaba a trotar. Nos sumergíamos en un campo desolado, lejos de la ciudad, cruzando un pequeño y delgado puente que yacía sobre el agua. Mientras galopaba sobre el prado sentí una sensación extraña, me deslicé apoyando mi cuerpo sobre el caballo, mi cabeza caía sobre el lomo del bello animal. Cerré los ojos por un instante, sentí que podía ver a través de sus ojos, él me guiaba, él era jinete y caballo al mismo tiempo. Caminaba suavemente, mientras yo observaba su rostro, su dulce e intrigante mirada y acariciaba lentamente su corto pelaje. Una inexplicable conexión nos envolvió, parecía que flotábamos en ese maravilloso sueño. De regreso volvimos a cruzar el puente, entramos en un bosque, tuvo que disminuir su trote, había un árbol al lado del otro, puse mi mirada en el horizonte. El uno en el otro nos guiaba. Luego todo se hizo confuso...
Aún puedo sentir que sigo cabalgando, en esa conexión inexplicable que nos unía en la mirada, en cada movimiento que rozaba el viento, en su pelaje sobre mi piel, en su olor, en sus sentidos, formamos uno por un instante.

Mariana Pussó - 18/03/2011 

jueves, 10 de marzo de 2011

Jueves literarios: "Ella"



Ellas, nosotras, las mujeres...
Recordando una noche que me dirigía en remis a la casa de mi novio, en la que me puse a charlar con el remisero o más bien él me sacó charla. Estaba media alergiada ese día y con la garganta irritada, entonces el remisero me dijo: “¡Cómo debes fumar vos!”. Cosa que me irritó un poco pero no le di mucha importancia. Jamás fume un cigarrillo, igual no iba al caso. Empezaban los prejuicios... Me puse a conversar y no sé porque le conté que había hecho un par de asados, talvez porque me dirigía a comer uno justamente. Entonces me dijo: “Pero eso sólo lo hacen los hombres, la mujer está para cocinar y encargarse de la casa”. “¿Porqué?” Le dije. A lo que contestó: “Y sí, los hombres hacen asados y se encargan de laburar”.
Era un hombre entre unos 40-50 años, otra época vivió pero se quedó encerrado en el pasado.
De todos modos me siguió sonando en la cabeza esa pregunta: “¿Porqué una mujer no puede hacer un asado?”...
Me puse a pensar dentro de las mujeres que conocía, ninguna había hecho un asado, aún está catalogado como tarea del hombre, ¿Porqué? A mi también me gusta hacer asados y los seguiré haciendo.
Así te encontrás por la vida con personas cerradas en relación al manejo de autos, el fútbol, el ama de casa y crianza de los niños. También va un poco de nuestro lado, el luchar por ser algo por nosotras, no sentirse hombre o mujer, sino siendo uno, haciendo las cosas que nos gustan, sin prejuicio alguno. No ponernos en el papel de mujer y ellos en el papel de hombre (no en sentido biológico), que debe hacer uno y que no debe hacer. Limpiar y ordenar una casa es más fácil entre dos, todo es más sencillo entre dos personas.
Por algo se empieza, abrir la mente, no cerrarse a lo conocido, abrir las puertas a lo desconocido, aventurarse en probar cosas nuevas, aunque los demás te miren con otros ojos. Hubo un señalado en un principio pero el se tuvo que arriesgar para poder  expresar o hacer lo que sentía. ¿Porqué todo debe ser de determinada manera? ¿Porqué no mirar desde otro punto las cosas? Por algo se empieza... por arriesgar...
Me gusta abrirme a lo desconocido y aventurarme en el extraño camino de la vida y aunque no siempre pueda hacer lo que me dicte el corazón, trato de seguirlo cuantas veces pueda, incluso a veces a costa del miedo, pero siendo yo. Ellas, ellos, digamos nosotros mejor...

Mariana Pussó... 10/03/2011 

Más entradas en el blog de Gus: http://callejamoran.blogspot.com/

sábado, 26 de febrero de 2011

Jueves literarios: El constructor del mundo


Nicolás se encontraba trabajando con la computadora y a la vez realizaba llamadas con su celular.  Era una tarde de mucha lluvia, la ciudad se encontraba bajo el agua y en el cielo brillaban expectantes rayos. Tormenta que daba miedo. Como era de esperarse se corto la luz y con ello todo lo que implica tecnología. Nicolás se encontraba aterrado entre tanto aburrimiento y encima su celular se quedó sin batería. Se recostó sobre la cama y comenzó a observar todos los rincones de la habitación. El lugar se cubría de un silencio que sólo era interrumpido por los truenos que hacían resonar los vidrios del lugar.
Su mirada se detuvo arriba del mueble, la orilla de un libro sobresalía sobre una de sus esquinas. Cautivado por su atención, Nicolás se subió a una silla para alcanzarlo, era demasiado alto, llegando casi hasta el techo. Una nube de polvo cayó sobre él haciéndolo estornudar. Pasó su mano sobre el libro y alcanzó a leer que decía: “El constructor del mundo”.
Bajó de la silla y luego de pasarle un trapo al libro, se sentó cerca de la ventana, corrió las cortinas que impedían entrar la poca luz del día y se dispuso a leer el libro.
... “Entre recuerdos, este hombre se encontraba mirando fotos, fotos que lo llevaban a los momentos más cercanos a ella, el lugar donde se conocieron, su estación favorita, cada detalle de ella pero principalmente amaba las flores y en especial las margaritas.
Siempre había estado ocupado para simplemente detenerse en una flor, solía quedarse paralizado en su mirada pero el tiempo no podía volver atrás.
Solía en sueños, que era su salida de la realidad, construir el mundo que ella había amado, con los recuerdos que la harían volver de ese lugar oscuro, de ese coma profundo... Creaba un mundo perfecto, que en cada detalle había una parte de ella: lugares que habían recorrido juntos de la mano, por las calles; incluso las hojas que suavemente caían del árbol, en una conjunción maravillosa. Pero allí enfrente de esos voluminosos edificios, se encontraba una parte de él, ella se acercó para poder reflejar en sus pétalos la mirada de él, que sin saber la observaba a lo lejos. La margarita era la esencia pero su alma yacía sola en ese mundo tan inmenso y no quiso detenerse en los recuerdos del pasado esta vez, quiso seguir en busca de lo que su corazón le dictaba, buscaba la mirada de él reflejada en sus ojos. Se alejó por la esquina y todo el mundo perfecto construido por él se desvaneció.
Comprendió que no necesitaba construirle un mundo perfecto, no había tal construcción,  había que seguir el camino y no quedarse sólo en el pasado.
Esta vez cuando fue a verla, le dejó sobre la mesa una margarita, que esta vez talvez no diga no, talvez diga si”...
Un rayo de luz entró a través de la ventana de la habitación de Nicolás. Se dio cuenta que había vuelto la luz; estuvo a punto de cerrarse en su mundo cibernético nuevamente, para adelantar trabajo pero entonces la vio, allí sobre la cama grande yacía durmiendo profundamente su bella esposa. Sintió una nostalgia terrible. Miró a su alrededor pero no encontró ningún libro, se había dormido sobre el escritorio que daba al ventanal. ¿Había sido un sueño?
Se dirigió al jardín a buscar una flor y de entre todas arrancó la más hermosa margarita. La dejó sobre la mesita de luz del lado de su esposa y lentamente recorrió sus brazos sobre el cuerpo de ella. Se encontraba de costado a él y cuando abrió sus ojos lo primero que vio fue la flor sobre la mesita de luz y al instante se volteó para poder ver reflejados sus ojos a través de los de él...
Sobre el mueble de la habitación quedó la huella que el polvo no pudo borrar, de aquel libro del constructor, que por correr detrás del tiempo, los lujos y la tecnología, había olvidado que lo más importante dormía junto a él. Esta vez la margarita dijo si, siendo él el que despertó y regresó de ese oscuro lugar...

Mariana Pussó.

Más relatos en el blog de Gus: www.callejamoran.blogspot.com

sábado, 12 de febrero de 2011

"Un instante místico" de Mariana Pussó


Como empezar… estaba en casa, en el mundo de la televisión, la computadora, estaba algo cansada, hace días que no dormía bien; preocupada por el estudio, el trabajo, esto y aquello.  Impulsada por mi interior me dirigí hacia afuera. Me senté con mi copa de vino mirando hacia la luna y comenzó mi viaje místico.
                Reí, no sabía muy bien porqué, tal vez el vino me estaba haciendo efecto. Caminé hacia el esponjoso y esplendoroso pasto. Sobre mis pies descalzos sentí la libertad, era libre en este encuentro. Luego me senté nuevamente sobre la vereda y como hipnotizada observé la luna, bien fijo. El grillo empezó a cantar, melodía que paralizaba. Veía caras en la luna, me sonreía y sobresalía sobre las demás cosas. Ella danzaba alrededor de las nubes, era hermoso el espectáculo. De pronto el grillo cayó, silencio, a través del silencio podía oír los autos muy a lo lejos, voces de allí y lo mejor, el viento danzando con los árboles. La suave brisa llegaba hasta mi rostro, recorría cada centímetro de mi cuerpo, pero sonaba en mis pies desnudos al cielo, produciéndome un cosquilleo.
                Eso necesitaba, era poesía a mi ser, que palabras y palabras, esto era poesía, poesía de verdad. Me sentí tranquila, relajada, era lo que me hacía falta, detener el tiempo, detener este paisaje, este momento, para encontrarme junto a él. Empecé a hablar, hablarme, hablarle a los perros, ¿Buscando respuesta? No, solo delirando en esta poesía, que no puedo describir en palabras, porque se siente en el alma.
Extraña y loca sensación, me encontré hablando sola, o era media loca, o estaba borracha o estaba en paz…
                El cielo se cerraba pero detrás había un sol, una máquina, algo mágico. Parecía que un refucilo se detuvo en el tiempo, y todo era calma por un momento. Monstruoso y aterrador, y la belleza más grande del instante que mis ojos podían alcanzar, en lo más profundo de mi alma… Quiero decir loca entonces.
                Fui por más vino, él me esperaba afuera. Placer, sensualidad, lo acaricié suavemente, brindamos. El se dirigió hacia adentro, observé el cielo, la luna estaba cubierta por las nubes. El cielo se cerró y cerré la puerta del mundo místico…

Mary… 12/02/2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

Este jueves literario: "Besos"


Encuentro fugaz

... estaba ella parada junto a él, se miraban inmóviles, uno atrapado en la mirada del otro, casi sin pestañar. Mar y montaña, en opuestos que formaban uno.
Ella pensaba: “¿Qué pasa? ¿Qué va a hacer? ¿Me besa o no? ¡Qué se decida! ¿Qué sentirá por mi? ¿Porqué se queda ahí paralizado? ¡Reaccioná!
            El piensa: ¿La beso o no?...
El no reacciona, ella no sabe que hacer; la situación se torna inquietante. Ella lo abraza finalmente, con todas sus fuerzas, en un abrazo más que cariñoso. Eran amigos, algo más que amigos talvez... eran desconocidos...
Una serie de sensaciones los invadió a ambos, pasión, amor, ternura, descontrol, nervios, miedo, locura... El encuentro los sorprendió en ese entonces pero el deseo de uno por el otro fue aumentando. La mente, el cuerpo y el alma, volaban hacia el mismo lugar: él- ella.
Cuando volvieron a encontrarse, vacilaron... Pero la besó, raro como el primer beso de enamorado. Tanto anhelo pero allí estaban sus labios junto a los de ella, suaves, húmedos, intrigantes. Algo paralizados pero sin soltarse y ansias de otro beso tras él partir a lo lejos, diciendo adiós con una tierna sonrisa en su rostro... Beso fugaz, sensación fugaz, recuerdo más que fugaz...

Mary... 9/02/2011

Más entradas en el blog de Gus: www.callejamoran.blogspot.com

domingo, 19 de diciembre de 2010

Cuento de Navidad: la suerte de la mala suerte...

Margarita se levantó temprano esa mañana del 23 de Diciembre, para hacer los preparativos del viaje a la ciudad de Bariloche. Se encontraba viviendo en Buenos Aires, había viajado hasta allí, lejos de su familia y amigos, para dedicarse a los estudios. Quería ser doctora, su familia estaba muy orgullosa de ella. Llevaba allí tres años, había tenido que acostumbrarse al alboroto de la ciudad, los ruidos, la inseguridad, el calor húmedo cuando se acercaba la época de veraneo. Pero al fin había llegado el gran día, sólo que había un problema, había estado atareada con los finales que no había ido a sacar el pasaje de avión para Bariloche. Esperaba poder conseguir, sino iba a tener que esperar hasta los próximos días, pues se acercaba Nochebuena y muchos querían viajar. 
Una vez que guardó todas las cosas en el bolso y ordenó un poco el lugar, salió del departamento y bajó para tomar un taxi rumbo al aeropuerto. Una vez en camino, casi llegando al aeropuerto, el auto se rompió; Margarita no lo podía creer, se le hacía tarde para el vuelo y ni siquiera tenía el pasaje de avión. El taxista le pedió disculpas, ella le pagó y comenzó a caminar lo más ligero que podía, no faltaba mucho. Mientras caminaba el taxista le decía: “Te mando otro coche si querés”. Pero Margarita siguió casi sin escucharlo.
Llegó empapada de transpiración al lugar, fue directo a la boletería. Se iba acercando y mientras a lo lejos veía que alguien venía corriendo hacía la boletería, entonces apuró el paso, pues vio que había una cola terrible de gente. Esperó, esperó... hasta que por fin llegó su turno. Pero al pedir el pasaje, una mueca de tristeza se dibujó en su rostro, pues el hombre anterior a ella había comprado el último boleto a Bariloche, el vuelo estaba lleno.
Se sentó en una banca con todo su equipaje. Pensaba que pasaría sola Navidad, pues sus compañeros de facultad ya se habían ido a sus lugares de origen con sus respectivas familias. “¡Si hubiera llegado 1 minuto antes, maldito taxi!”...
Se le acercó un muchacho joven, al ver caer sus lágrimas sobre su triste pero hermoso rostro. Se presentó, su nombre era Nicolás, y le contó que el viajaba rumbo al sur. Había visto el episodio de ella en la boletería, él se encontraba detrás de Margarita en la fila; así que iba a viajar en auto con su amiga Estefanía, ella se prestaba a llevarlo hasta Bariloche. Tardarían mucho más pero llegarían para el 24 por la noche seguro. Margarita pensó en miles de cosas a la vez: “Era peligroso porque no lo conocía pero quería ir con su familia...” Sin saber bien porque pero su respuesta fue un “SI”.
A todo esto su familia no sabía nada de Margarita, les había nombrado que trataría de conseguir pasaje para el 23 pero no era nada seguro. Cuando quiso avisarles por celular que viajaría en auto, se dio cuenta que había olvidado su celular en el departamento y lo que era peor aún, no recordaba el número de celular y ya estaban en ruta... “¡Qué mala suerte! Iban a estar preocupados pero les daría una linda sorpresa”.
Así comenzó el viaje a eso de las diez de la mañana del 23 de diciembre. Durante el largo viaje, pararon varias veces para cargar gas, comer algo y descansar un poco por la noche del 23, no era muy seguro viajar de noche, había mucho tráfico por las rutas dado que se acercaba Nochebuena. Durante las largas horas de viaje Margarita se hizo dos nuevos amigos, el comienzo de una relación de amistad en un viaje disparatado, y aunque ella lo negara por el momento, sabía por dentro que sentía una gran simpatía por Nicolás.
Tras el largo viaje, por fin a lo lejos se veía Bariloche, estaba oscureciendo en la ciudad. Les dijo a Nicolás y Estefanía que la dejaran a una cuadra de su casa para darle la sorpresa a su familia, porque por ahí se encontraban tomando mate en el parque de adelante de la casa. Guardó los números de teléfono de ambos, les dio la plata correspondiente a los gastos del viaje y se despidió con un gran abrazo. Se alejó mientras miraba directo a los ojos a Nicolás, devolviéndole la sonrisa que le daba.
No había nadie afuera de su casa. Golpeó despacio la puerta y esperó a que le abrieran... Su hermano abrió la puerta, y para su sorpresa se encontró que todos gritaron con fuerza y alegría, había algunos llorando. “¿Porqué lloraban? ¿Tanta emoción de verme?”  La abrazaron con mucha fuerza, no la querían soltar. Después que todos se calmaron, Margarita les contó lo sucedido rápidamente y que había olvidado su celular en el departamento. Entonces su madre le pasó a contar que estaban muertos de terror por ella porque el vuelo que salió el 23 de Diciembre rumbó a Bariloche, se había estrellado. La intentaron llamar mil veces pero no respondía y entonces esperaban lo peor. Escuchaban las noticias que iban nombrando los cuerpos reconocidos, temiendo que Margarita se encontrara entre ellos. El padre quería viajar a Buenos Aires pero no conseguía como hacerlo, todo estaba ocupado, nadie quería viajar en Navidad.
Margarita no lo podía creer, se le vino a la mente el momento en que estuvo apunto de comprar el pasaje en la boletería, recordó claramente el rostro del hombre que se encontraba antes que ella, él había comprado el último boleto y ella había pensado en ese momento: “¡Qué suerte!”... Miró los rostros felices de su familia y la inundó un pensamiento: “¡Qué bueno es tener “mala suerte” de vez en cuando!”
Se dio cuenta que era Nochebuena, estaba con su familia, estaba en casa... entonces dijo en voz alta: “¡Qué afortunada soy!”.


Vivimos en este mundo que nos lleva deprisa por la vida, a veces nos quejamos de la mala suerte que tenemos, lo desafortunados que somos... pero no nos damos cuenta que esa “mala suerte” a veces es nuestra suerte!!! Por eso quiero dedicarles esta pequeña historia a mis amigos, los que están cerca y los que están lejos; a mi familia, con la que convivo siempre y la que veo de vez en cuando; a mis amores, Pepa y Pusky (mi coneja y mi perro); a mi gordo; a los que a través de este blog nos comunicamos en la distancia con las palabras; a todos ustedes... Gracias por hacerme sentir tan afortunada!!! Los quiero mucho!!!! Felices Fiestas a todos!!!!!!!!!!!!!!!!!! :0)

Mariana Pussó... 19/12/2010



lunes, 13 de diciembre de 2010

Este jueves literario: Historias de ascensor...

 Los hechos relatados en la historia son reales, cualquier semejanza con la fantasía es pura coincidencia...

Historias de ascensor, cuando lo leí, enseguida se me vino a la mente aquel inolvidable recuerdo que incorpora en el relato al tan nombrado ascensor de nuestros tiempos.
Nunca me han gustado demasiado los ascensores, por miedo a quedarme encerrada o peor aún que se caiga y yo esté en él. Pero estando alquilando en un piso quince lo pensás dos veces y subís al ascensor. De todos modos la historia comienza mucho tiempo antes de que tuviera que alquilar un departamento para ir a estudiar. En ese entonces era mi hermano el que alquilaba un departamento junto a su amigo Sebastián, en la ciudad de Mar del Plata. Tenia quince años en aquel entonces, ya hace seis años del suceso que relato. Había ido de visita junto a mi madre y mi abuela, por las vísperas del cumpleaños de Emmanuel, mi hermano. Por la tarde de ese mismo día, salimos a hacer las compras para la noche. Nos encontrábamos en la puerta del departamento a punto de salir, entonces me adelanté por las escaleras, en ese momento no me subía a un ascensor a menos que fuera necesario, pero en este caso sólo eran cinco pisos. Los esperaba abajo en el hall de entrada del edificio pero no bajaban aún. Habrán pasado unos pocos minutos y nada... Entonces en la aburrida espera se me ocurrió la vaga idea de asustarlos cuando se abriera la puerta del ascensor. Por dentro me reía de mi picardía. El ascensor se mueve, pensé para mi: “ahora sí, los voy a asustar”. Me preparé en posición, escondida al costado del ascensor y cuando se abrió la puerta grité con mucha fuerza el famoso “buuuu”. Para mi sorpresa y la del señor que se encontraba dentro, el cual pego un grito terrible, “¡Pobre hombre!”. No era a quienes esperaba, debo haber estado bordo en ese momento o violeta. “¡Que susto se pegó el señor! ¡Menos mal que no sufría del corazón!”. Lo único que pude decirle en ese momento fue: “¡Ay! Disculpame, pensé que era otra persona”. No me puteó, no se enojó, a pesar de semejante susto al salir del ascensor lo más tranquilo. Se marchó medio riéndose pero con la cara aún medio pálida, creo. 
A penas salió del edificio comencé a reírme y no podía parar, lloraba de la risa y por dentro pensaba: “¿Habrá pensado que lo querían asaltar? Aunque lo más probable es que halla pensado ¡Esta loca! y varias puteadas más”.
El ascensor se abrió nuevamente y esta vez bajaban los esperados, mi hermano, su amigo, mi madre y abuela. No entendían porque me reía tanto y entonces les pasé a contar lo sucedido...
Tengo varias anécdotas con ascensores pero esta me pareció la más divertida y la más alocada (nunca se me ocurrió pensar que detrás de la puerta podía salir cualquier persona). A pesar de tenerle ese miedito de siempre al ascensor (aunque ya me acostumbre con el tiempo), me quedó ese gustito espectacular de aquel episodio, del cual siempre recuerdo con mucha gracia. Trato de imaginar que pasó por la mente de aquél pobre señor y me digo a mi misma: “Por más vergüenza y mala sensación al darme cuenta que no era a quien esperaba, fue un momento que si se dieran las circunstancias nuevamente, ¿Lo volvería a hacer? Y sí, creo que sí... jajaja Pero fue “el momento” que se dio en un lugar y tiempo determinado de mi existencia pero ¡Que gran momento! Inolvidable, que expreso en estas palabras que le dedico al tan nombrado ascensor de nuestros tiempos.

Mariana Pussó... 13/12/2010


Más relatos de los jueves: Historias de ascensor, en el blog de Gus!!!
www.callejamoran.blogspot.com





sábado, 11 de diciembre de 2010

Para Jessi y Jazmín...

Jazmín...Nació el Jueves 9/12/2010 a las 13:30 hs con un peso de 2,250 kg. ... Ochomecina sagitariana...


Pienso en ti y me lleno de alegría,
Pues intento imaginar tu rostro sonriente,
Tu alma llena de alegría
Y la vez cansancio,
Pues dicen “fue un parto”
Cuando se padeció algo,
Pero la parte que no te cuentan
Es cuando ves su carita por primera vez,
Su pequeño y frágil cuerpo,
Escuchas por primera vez su voz,
Que llora anhelando calor, amor.
Imagino todos esos meses junto a ella,
Creciendo lentamente dentro de ti,
Escuchando la melodía de tu voz,
Moviéndose en un espacio confortable,
A veces quieta en el silencio,
Pero sabías que ella estaba ahí junto a ti.
Impaciente por conocerla,
Impaciente por conocerte,
Pues tu eres su dulce voz,
La voz que la guiaba y la calmaba,
La voz  que la acompañaba hasta en los momentos más oscuros.
Llegó el gran día esperado, de sorpresa para todos,
Fue larga la espera,
Aunque en realidad corta,
Pero ahí estabas pequeño ángel,
Frente a tu bella madre,
Que imagino te miraba con devoción,
Con admiración,
Anhelando tenerte en sus brazos,
Para entregarte lo que sabe muy bien dar: amor.
Ella estará ahí para cuidarte,
Para enseñarte paso a paso,
Para ayudarte y apoyarte cuando caigas,
Para levantarte en tus primeros golpes.
Serás la reina de su corazón
Y tu el sol de todas las mañanas amiga querida.
En un sueño te vi venir,
Allí dando tu primer paso, 
Que te trasportaba a la nueva vida,
Que acaba de comenzar.
Imagino y te imagino,
Pero por más que lo intente hay una cosa que es evidente: hoy será el día más hermoso de tu vida, porque ella llegó para llenar tus días de luz y para que no sólo aprenda de ti, sino que tú también aprenderás de ella... porque hoy es el principio de una espera anhelada...

Mariana Pussó... 9/12/2010

Las quiero mucho mucho!!!! (mi bella amiga y mi sobrinita del alma)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Una convocatoria literaria. Este jueves un relato: "¿A qué animal te gustaría parecerte?!



Me encontraba viajando rumbo a la ciudad de Tandil, estaba leyendo una revista para pasar el rato. Me entretuve con un cuestionario de preguntas y respuestas, donde una de las preguntas era: ¿A que animal te gustaría parecerte? “¡Clásica pregunta que alguna vez hemos imaginado!”. Me quedé pensando, estaba segura de la respuesta a esa pregunta, pero entonces los vi a través de la ventana del micro...
Ha estado presente desde épocas muy antiguas, como medio de transporte, como medio de trabajo, como medio terapéutico para niños especiales, en los deportes e incluso en las guerras, frente al campo de batalla, con la cabeza en alto. Mi tío solía contarme que en tiempos lejanos, cuando era joven, él se encargaba de ganar su confianza, pero no de esa forma cruel y brutal, donde los golpean y se divierten de ese estúpido juego. “¡Quisiera ver que te humillen así para que te adaptes a otro!”. De a poco ganaba su confianza, con algo que servía más que sólo golpes, cariño. A su paso, lento, pero el resultado era un enlace muy fuerte, que los unía siendo uno los dos y que mostraba una vez más que los animales pueden sentir tanto amor como el ser humano, o incluso más a veces, ¡compañero fiel!. No se que impones pero tu presencia me cautiva, me quedo perdida en tu mirada, con todo tu ser, embobada como niño con juguete nuevo. Belleza cautivante pero más bello es tu interior, tu espíritu libre que corre por las nubes sin que nadie lo detenga, no vacilas, caminas con tu mirada en lo alto. Puedo sentir tu respiración, cada latido de tu corazón, que me abre aquel lejano y cercano recuerdo de mi infancia, que me dice que puedo ser tú por un momento...
Sin darme cuenta me encontraba trotando sobre aquel verdoso prado, sentía mis pesuñas sobre el sedoso, esponjoso y delicioso pasto. Podía correr sin restricciones, nadie me detenía, allí no había alambrados que me detengan, sólo el horizonte infinito junto al sol que se iba escondiendo de mis ojos. Siento el dulce sonido de mis pisadas, que truenan contra el suelo, resuenan alcanzando las más lejanas montañas. El viento me roza el cuerpo, mis cabellos vuelan, estoy compitiendo con el águila y por momentos siento que puedo volar.
Miro a mi alrededor, mis compañeros me siguen a la par en el viento, un río de espíritus que sueñan con la libertad. Ni los árboles me detienen, pues salto tan alto que casi puedo tocar las estrellas. Entre corridas y sueños pedidos, el cielo negro me envolvía cubierto de miles de estrellas. Me detengo a contemplar, bello manto que alumbra mis ojos, o talvez era mi mirada la que alumbraba ese oscuro lugar.
Estrellas, luces... “¡Señorita!”. El chofer me llamaba, habíamos llegado a la estación de Tandil, ya habían bajado todos y yo seguía allí como hipnotizada. Estaba oscuro y mientras volaba imaginándome en tu lugar había olvidado decir la respuesta a la pregunta... por un momento me puse en las pesuñas de mi caballo interior y me encontré frente a frente con tus ojos sobre los míos.

Mariana Pussó... 9/12/2010






lunes, 6 de diciembre de 2010

"Amalia- Un sueño dentro de otro sueño" de Mariana Pussó






Destino, una palabra que encierra mil maravillas.

He de contarte aquí la historia de la bella Amalia...
Recordando aquellos memoriosos tiempos, sinfín de días en el paraíso y también en el tormento. Aunque estaba segura de lo que sentía y era amor. Poco a poco Amalia comenzó a quererse, a amar las cosas en todas sus formas, colores y disfraces. Solía hacer largas caminatas por el río preguntándose sobre su existencia, el mundo junto con sus maravillas y sus tristezas, su destino. Pero sabía a pesar de todo que su corazón estaba roto, algo vacío y no era porque le faltara amor, comida, agua y un techo que la contenga, Amalia había perdido-podría llamarla fe, esperanza.
Mil preguntas, ninguna respuesta; mil respuestas a una pregunta. ¿Qué sucedía en ese sueño? Un sueño dentro de otro sueño quizás.
Entonces la joven sintió algo que no había sentido hace mucho tiempo, se sintió niña otra vez, se sintió viva, quería ser ingenua por momentos, donde todo es realmente sorprendente, todo es único y tú eres único. Bailó durante horas, días, meses y años con esa melodía glamorosa y perdida en el vacío pudo encontrar el árbol perdido.
Siempre sintió curiosidad por lo desconocido, lo dudoso, lo imprevisto, lo fantástico, lo mágico, y gran parte estaba delante suyo. De frente todo un mundo y más allá todo un universo, un sueño dentro de otro sueño.
Amalia tuvo que sentir dolor para saber realmente que es reír desde lo más profundo y sincero de tu ser; el dolor adopta muchas formas pero al reír nos reconocemos todos con la mirada. Estuvo en silencio para estallar en palabras y se detuvo luego para contemplar el silencio nuevamente. Lloró hasta que sus ojos estaban secos y tuvo que ir por más agua. Como en la vida, hubo sequías, hubo diluvios y hubo un lugar “perfecto”. Se sintió sola estando rodeada hasta que comprendió que estaba llena estando sola. Sintió odio y amor, y comprendió que odiar era tan fácil y amar era mucho más complicado. Perdió el aliento hasta que no soportó y fue en busca de oxígeno, fue en busca de su destino. Anheló libertad estando libre hasta sentirse libre estando esclava. Presa de la pasión se dejó encarcelar por la libertad y se sintió en un sueño que al despertar era otro sueño.
Caminó por la tierra mojada, ese olor desorbitarte que la volvía loca y estando loca y llena de barro, decidió seguir nadando en ese mar de lodo, que tuvo un principio pero que aún no tiene un final. En la duda prefirió seguir, intentando encontrar miles de respuestas y no una respuesta en tierra firme.
Caminó en la lluvia porque sabía que era un sueño dentro de otro sueño, y que cuando despertara se daría cuenta que aún estaba soñando...

Mary...
8/11/2010

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

Este jueves relato : "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno" " Piquillos del infierno " La forma perf...