Margarita se levantó temprano esa mañana del 23 de Diciembre, para hacer los preparativos del viaje a la ciudad de Bariloche. Se encontraba viviendo en Buenos Aires, había viajado hasta allí, lejos de su familia y amigos, para dedicarse a los estudios. Quería ser doctora, su familia estaba muy orgullosa de ella. Llevaba allí tres años, había tenido que acostumbrarse al alboroto de la ciudad, los ruidos, la inseguridad, el calor húmedo cuando se acercaba la época de veraneo. Pero al fin había llegado el gran día, sólo que había un problema, había estado atareada con los finales que no había ido a sacar el pasaje de avión para Bariloche. Esperaba poder conseguir, sino iba a tener que esperar hasta los próximos días, pues se acercaba Nochebuena y muchos querían viajar.
Una vez que guardó todas las cosas en el bolso y ordenó un poco el lugar, salió del departamento y bajó para tomar un taxi rumbo al aeropuerto. Una vez en camino, casi llegando al aeropuerto, el auto se rompió; Margarita no lo podía creer, se le hacía tarde para el vuelo y ni siquiera tenía el pasaje de avión. El taxista le pedió disculpas, ella le pagó y comenzó a caminar lo más ligero que podía, no faltaba mucho. Mientras caminaba el taxista le decía: “Te mando otro coche si querés”. Pero Margarita siguió casi sin escucharlo.
Llegó empapada de transpiración al lugar, fue directo a la boletería. Se iba acercando y mientras a lo lejos veía que alguien venía corriendo hacía la boletería, entonces apuró el paso, pues vio que había una cola terrible de gente. Esperó, esperó... hasta que por fin llegó su turno. Pero al pedir el pasaje, una mueca de tristeza se dibujó en su rostro, pues el hombre anterior a ella había comprado el último boleto a Bariloche, el vuelo estaba lleno.
Se sentó en una banca con todo su equipaje. Pensaba que pasaría sola Navidad, pues sus compañeros de facultad ya se habían ido a sus lugares de origen con sus respectivas familias. “¡Si hubiera llegado 1 minuto antes, maldito taxi!”...
Se le acercó un muchacho joven, al ver caer sus lágrimas sobre su triste pero hermoso rostro. Se presentó, su nombre era Nicolás, y le contó que el viajaba rumbo al sur. Había visto el episodio de ella en la boletería, él se encontraba detrás de Margarita en la fila; así que iba a viajar en auto con su amiga Estefanía, ella se prestaba a llevarlo hasta Bariloche. Tardarían mucho más pero llegarían para el 24 por la noche seguro. Margarita pensó en miles de cosas a la vez: “Era peligroso porque no lo conocía pero quería ir con su familia...” Sin saber bien porque pero su respuesta fue un “SI”.
A todo esto su familia no sabía nada de Margarita, les había nombrado que trataría de conseguir pasaje para el 23 pero no era nada seguro. Cuando quiso avisarles por celular que viajaría en auto, se dio cuenta que había olvidado su celular en el departamento y lo que era peor aún, no recordaba el número de celular y ya estaban en ruta... “¡Qué mala suerte! Iban a estar preocupados pero les daría una linda sorpresa”.
Así comenzó el viaje a eso de las diez de la mañana del 23 de diciembre. Durante el largo viaje, pararon varias veces para cargar gas, comer algo y descansar un poco por la noche del 23, no era muy seguro viajar de noche, había mucho tráfico por las rutas dado que se acercaba Nochebuena. Durante las largas horas de viaje Margarita se hizo dos nuevos amigos, el comienzo de una relación de amistad en un viaje disparatado, y aunque ella lo negara por el momento, sabía por dentro que sentía una gran simpatía por Nicolás.
Tras el largo viaje, por fin a lo lejos se veía Bariloche, estaba oscureciendo en la ciudad. Les dijo a Nicolás y Estefanía que la dejaran a una cuadra de su casa para darle la sorpresa a su familia, porque por ahí se encontraban tomando mate en el parque de adelante de la casa. Guardó los números de teléfono de ambos, les dio la plata correspondiente a los gastos del viaje y se despidió con un gran abrazo. Se alejó mientras miraba directo a los ojos a Nicolás, devolviéndole la sonrisa que le daba.
No había nadie afuera de su casa. Golpeó despacio la puerta y esperó a que le abrieran... Su hermano abrió la puerta, y para su sorpresa se encontró que todos gritaron con fuerza y alegría, había algunos llorando. “¿Porqué lloraban? ¿Tanta emoción de verme?” La abrazaron con mucha fuerza, no la querían soltar. Después que todos se calmaron, Margarita les contó lo sucedido rápidamente y que había olvidado su celular en el departamento. Entonces su madre le pasó a contar que estaban muertos de terror por ella porque el vuelo que salió el 23 de Diciembre rumbó a Bariloche, se había estrellado. La intentaron llamar mil veces pero no respondía y entonces esperaban lo peor. Escuchaban las noticias que iban nombrando los cuerpos reconocidos, temiendo que Margarita se encontrara entre ellos. El padre quería viajar a Buenos Aires pero no conseguía como hacerlo, todo estaba ocupado, nadie quería viajar en Navidad.
Margarita no lo podía creer, se le vino a la mente el momento en que estuvo apunto de comprar el pasaje en la boletería, recordó claramente el rostro del hombre que se encontraba antes que ella, él había comprado el último boleto y ella había pensado en ese momento: “¡Qué suerte!”... Miró los rostros felices de su familia y la inundó un pensamiento: “¡Qué bueno es tener “mala suerte” de vez en cuando!”
Se dio cuenta que era Nochebuena, estaba con su familia, estaba en casa... entonces dijo en voz alta: “¡Qué afortunada soy!”.
Vivimos en este mundo que nos lleva deprisa por la vida, a veces nos quejamos de la mala suerte que tenemos, lo desafortunados que somos... pero no nos damos cuenta que esa “mala suerte” a veces es nuestra suerte!!! Por eso quiero dedicarles esta pequeña historia a mis amigos, los que están cerca y los que están lejos; a mi familia, con la que convivo siempre y la que veo de vez en cuando; a mis amores, Pepa y Pusky (mi coneja y mi perro); a mi gordo; a los que a través de este blog nos comunicamos en la distancia con las palabras; a todos ustedes... Gracias por hacerme sentir tan afortunada!!! Los quiero mucho!!!! Felices Fiestas a todos!!!!!!!!!!!!!!!!!! :0)
Mariana Pussó... 19/12/2010