Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, di... Daniel se sobresaltó, estaba recostado sobre el piso mirando hacia el techo y de pronto oyó un ruido por los tejados. Se quedó en silencio durante minutos, observando en la oscuridad de su habitación, no podía ver absolutamente nada pero podía oír hasta el más mínimo ruido que se acercara a su casa. Se asomó hacia la ventana y miró cautelosamente a través de las rendijas de ésta. Salió espantado de allí cuando un gato saltó sobre el marco de la ventana, lo maldijo, odiaba a los gatos. Se preguntó en ese instante porque tenía uno entonces. Sólo quería poder descansar, hacía dos semanas que no podía dormir bien, estaba preso de la angustia, la paranoia, el temor, desconfiaba hasta de su propia sombra.
“Dos semanas antes...”
Daniel despertó como de costumbre a las seis de la mañana, luego de vestirse tomó un desayuno rápido y subió a su auto rumbo al trabajo.
Era un empresario muy importante, tenía lo que cualquiera pudiera desear: una casa gigantesca y lujosa, un parque desproporcional con pileta, la mejor ropa, el mejor auto, una novia despampanante, todo, todo menos una vida, su vida. Todo había comenzado como un juego, para luego pasar a formar parte de su vida, el dinero se había apoderado de su forma de vida y no podía vivir sin el, aunque no se daba cuenta de que estaba “muerto” en realidad. Al principio, el dinero le trajo mucho felicidad, su rostro siempre sonreía, era joven y poderoso, tenía el mundo en sus palmas. Pero poco a poco la sonrisa de su rostro se fue desvaneciendo, su vida se llenó de engaños, celos, mentiras, desconfianza, poder, a costa de la cabeza de otros, fue sembrando enemigos por todas partes y llenando su vida de billetes. Tenía los bolsillos llenos pero el corazón vacío. Daniel siempre había anhelado tantas cosas, pero llegado el momento fue desplazándolo todo, sus sueños, sus pasiones y hasta su familia, con la cual no hablaba hace tiempo.
Observó la hora, estaba llegando tarde a la empresa, tenía una reunión muy importante esa mañana, el futuro de la empresa estaba en sus manos. El tráfico lo estaba retrasando demasiado, así que decidió tomar otro camino. Se fue metiendo por calles por las cuales nunca había transitado; la otra cara de la moneda, barrios pobres, niños descalzos dando vuelta, corriendo por las calles de tierra. Sonó el celular, su jefe lo llamaba; dos segundos que se distrajo por responderle que estaba llegando a la empresa, que no pudo frenar y chocó a un niño.
No lo podía creer, su retraso sería mayor. Sólo pensaba en el tiempo y no en el niño que había atropellado. Estaba muerto, tirado, tieso. El auto fue rodeado por la gente del barrio, los familiares del niño, todo era gritos y llanto. Daniel estaba muy nervioso, le sudaban las manos, el rostro, estaba empapado en sudor. Llegó la ambulancia al lugar, pero ya era demasiado tarde. Mientras estaba hablando con los padres del niño, una anciana se le acercó, le dio un papel en la mano y se alejó. Lo guardó en el bolsillo sin mirarlo y una vez resuelto el problema, se dirigió al trabajo nuevamente. Daniel le entregó una suma importante de dinero a los padres del niño, colocó el cheque en sus manos y ellos sin saber que hacer, medio perdidos, sin reacción ante lo que había ocurrido, lo tomaron. Mientras él se alejaba en su auto, el padre del niño hizo un bollo al cheque arrojándolo al suelo. Su expresión mostraba dolor pero ante todo tristeza, pues aquél hombre bien creído no se había disculpado, ni siquiera un gesto de arrepentimiento.
Daniel finalmente llegó a su trabajo, la presentación había sido un desastre y lo único que le dijo su jefe fue: “¡Estás despedido!” cerrando la puerta fuertemente. Regresó a su casa, se recostó sobre el sofá; estaba en aprietos, como iba a sostener todos sus lujosos gastos. Se durmió profundamente. El teléfono sonó, era su hermano al contestador, pues dejó que sonara y no se molestó en atender. El recado decía: “Si puedes llámame, te quiero”...
Mas tarde abrió una botella de licor de la cosecha de 1989, más de veinte años guardada, para ocasiones especiales. Estando completamente alcoholizado, empezó a llorar, las lágrimas caían empapando la impecable camisa de 2.000 dólares; volcó licor sobre su cuerpo ensuciando también el tapete del sofá, el maldito sofá traído de Europa. Entonces recordó el papel que le había dado la anciana, vino a su mente como por arte de magia. Lo abrió, la nota decía:
“Perderás tu trabajo- abrirás botella año 1989- en 3 días tu novia te dejará por otro hombre- y morirás a mano de pistola en dos semanas, tu enemigo asecha...” Firmaba Misty.
Se quedó mirando el papel detenidamente, soltó la botella de licor, haciéndose trizas contra el piso.
Despertó cuando un rayo de luz entró a través de la ventana del living. Miró a su alrededor, estaba completamente perdido. Pasaron dos días más, en lo cuales ahogó años de penas en cuestión de horas. Al tercer día como predijo aquella anciana, su novia lo llamó por teléfono y lo mando a plantar tomates, se iba de viaje a Las Vegas con su “amigo” Carlos, “¡Qué gran amigo Carlos!”, pensó Daniel. De todos modos nunca la había amado, siempre había sido un juguetito para él.
Los días fueron pasando y se fue volcando en su locura. Comenzaron a llegar cuentas a pagar, el corte de sus tarjetas y tenía muy poco efectivo para lo que acostumbraba tener. Había sembrado muchos enemigos pero ningún amigo, no tenía novia y con su familia no se hablaba hace años, su orgullo lo podía. Nunca había tenido hijos, aunque todavía era joven, 40 años.
A los ocho días del suceso del accidente salió nuevamente a la calle, fue a ver a la anciana, pues estaba al borde del colapso y los días seguían pasando. Preguntó por todo el barrio pero nadie conocía a la tal Misty, había desaparecido como un fantasma.
Daniel veía sombras, se sentía vigilado, al asecho, salía muy poco de su casa, prácticamente no durmió durante los trece días siguientes al accidente.
“Día 14, dos semanas después del accidente...”
Eran las 2:45 de la madrugada, había pensado en llamar a la policía pero lo creerían loco y además estaba sin teléfono, se lo habían cortado por no pagar la factura. Daniel se rascaba la espesa barba mientras contaba los segundos del reloj que estaba sobre la cómoda, se encontraba tirado en el piso mirando hacia el techo... Uno, dos, tres...
Tras el episodio con el gato, Daniel entró en un colapso nervioso, estaba algo drogado y alcoholizado. Abrió el cajón de la cómoda y tomó el arma que guardaba dentro, escondida entre la ropa. La miró con ansias, con amor por un momento y pensó: “¡Qué hermoso sería terminar con este sufrimiento!”. Puso el arma en su boca y apretó el gatillo, sin siquiera pensarlo.
Oscuridad, todo oscuro y silencioso... Daniel despertó en un hospital o al menos eso parecía. Junto a él estaba su hermano, dormido y sosteniéndole la mano, y también sus padres dormidos en un sillón. No entendía que había pasado, si se había matado, “¿Cómo podía suceder esto? ¿Estaba en un más allá?”. Su hermano se incorporó, lo abrazó fuertemente y le explicó lo sucedido: la misma tarde del accidente, en la cual perdió su trabajo, se había emborrachado demasiado y lo había mezclado con fármacos; podría llamarse suicidio quizás. Ya habían pasado tres días, había estado inconsciente y muy débil. Su novia lo había llamado para terminar con él, quería verlo esa misma noche en su casa. Como no respondió a la llamada fue directo a la casa y lo encontró tirado en el piso del living.
“¿Entonces todo había sido un sueño, una pesadilla?”, pensó Daniel. Todo menos que había perdido su trabajo y a su novia. Pero estaba vivo y había iniciado un comienzo con su familia, en los siguientes días fue a quedarse con ellos, por indicación del médico. Cuando estuviese mejor había decidido comprarse un perro, pues los adoraba; quería mudarse a un lugar más tranquilo; quería hacer tantas cosas. Comenzó a escribir todo lo que le había pasado, cómo se sentía, pues si había algo que le apasionaba era escribir y nunca lo hacía. Cuando era un adolescente había abandonado todas sus aspiraciones por un pedazo de papel carente de sentido- el dinero.
En esas dos primeras semanas regresó a buscar un par de cosas a su casa. Entre el silencio y la inmensidad de aquel desastre encontró sobre la mesa un papel que decía:
“Perderás tu trabajo- abrirás botella año 1989- en 3 días tu novia te dejará por otro hombre- y morirás a mano de pistola en dos semanas, tu enemigo asecha... (busca debajo del tapete de tu puerta)”. Misty.
Daniel no entendía nada pero se dirigió hacia la puerta y recogió el papel que había debajo del tapete. Decía:
“Perderás tu vicio- estallará el dolor- se abrirán 3 nuevas puertas- renacerás en dos semanas, pues tu enemigo morirá y empezarás a vivir nuevamente...” Misty.
Daniel perdió su vicio por el dinero; recordó y abrió las puertas cerradas de su corazón para estallar en llanto; se abrieron 3 nuevas puertas en su vida: se reconcilió con la familia dejando atrás el orgullo, abrió las puertas al amor dejando atrás una relación falsa, abrió la puerta hacia el verdadero yo, dejando atrás al suicida con la pistola. Hacía dos semanas de aquel suceso y sentía realmente que su enemigo (o sea, él mismo) había muerto y en su lugar resurgió aquel al cual había abandonado en el olvido, pues renació entre los muertos su verdadero yo, Daniel.
Días más tarde, fue a disculparse y a dar las condolencias a los padres y familiares del niño; era lo único que realmente necesitaba esa gente, un cálido abrazo para aplacar aquel espantoso dolor. Era gente muy humilde pero de gran corazón.
Mientras se alejaba de la casa, luego de brindar esa nueva experiencia en su vida (amor), una niña se acercó a Daniel y le entregó un pedazo de papel y salió corriendo desapareciendo en la esquina. Se detuvo a leerlo, pues nadie lo corría esta vez.
“Hace un tiempo vi un espíritu viejo, codicioso, envuelto por su propia amargura y con dinero en vez de sangre en las venas. Hoy te he visto erguido, joven, sonriente, y lo que corre en tus venas es la sangre de un nacido, pues te mandé a la muerte para que te mates y te traje de la muerte para que hoy vivas realmente y no seas un muerto en vida...” Misty.
Miró hacia todos lados buscando encontrar un rostro familiar, pero al darse cuenta el papel había desaparecido, aunque en realidad había sido parte de su imaginación, recordó que cuando era niño le solían decir: Misty.
Mary... 2/12/2010

8 comentarios:
Bueno bueno...al fin... llegó el momento, el instante! ¡Qué decorado! ¡Va muy bien! (soy el primero en escribir por acá) jeje... ahora vas a tener tarea, actualizarlo, escribir...traer tus otros escritos acá cuando puedas y sea necesario...
pasando al tema: el cuento es atrapante... por momentos me dio bronca el idiota, pero disfruté su sufrimiento...hasta que se renovó y se hizo normal! jaja...re bueno mary. Escribís muy bien...y veo que no dejaste de hacerlo desde aquellos mensajitos que empezaron a llegarme a las 4 de la mañana.... le metiste rosca a la lapicera... ¡Qué terapia inigualable! Seguí dándole rienda suelta a los personajes y las historias... son muy buenas! besos
jajajaja medio complicado para organizar el blog pero quedó bueno al final!!! jeje Me alegro que te halla atrapado la historia, se me había ocurrido una idea vaga y empesé a escribir y fui armando todo el desenlace... Bueno de alguna manera me empujaste para que siguiera escribiendo, así que gracias gato!!! Me tenés que contar lo de los jueves literarios!! Besote grande!!! :0) Que emocionante es escribir con la mano loca!!! jajaja
emmm....bueno, entras a www.callejamoran.blogspot.com (blog de gus) y ahí te enterás del tema. La cosa es así, todos se ponen la misma foto, el mismo título (jueves literarios y el nombre de lo que se va a escribir) y al final de lo que escribis tenés que poner la página que te dejé yo ahi arriba para que la gente que te lea pueda ver más relatos del mismo tipo (ya que todos escriben sobre el mismo tema)... lo que haces es entrar a esa página, dejarle un comentario sobre la entrada o el tema a tratar...le decis que vas a escribir algo sobre eso y cuando lo hagas, volves a ese blog y le decis que ya lo publicaste y le dejas tu página entonces te agrega al listado de páginas....lo bueno es que los jueves te tomas un ratito para leer historias re buenas, dejas comentarios en las paginas de los autores y de paso ellos te van conociendo a vos y te dejan comentarios...
SUGERENCIAS PARA TU BLOG:
1. PONÉ EN "DISEÑO" GADGETS QUE SEAN BUENOS COMO "LISTAS DE BLOGS QUE SEGUIS" Y "CONTADOR DE VISITAS" DESPUÉS VAS AGREGANDO LO QUE QUIERAS...CUANDO VENGAS TE MUESTRO... PERO UNA LISTA DE LOS BLOGS QUE LEES ESTA BUENO, TE QUEDA COMO ACCESO RÁPIDO Y LOS QUE VISITEN TU BLOG TAMBIÉN VAN A PODER VER QUE BLOGS TE GUSTAN... (PONES EL MIO EH!)
Oka, ya estube chusmeando el blog de gustavo!!! jeje Lo del diseño del blog después me decís bien, porque me marea, ya me maree para armarlo!!! Paso a paso gato!!! jajaja Besote grande!!! Obvio voy a agregar el tuyo!!! :0)
hola Mary!!! muy buena historia...sabes que mucho no me gusta leer y cuando lo vi dije "la puta, que largooo" jaja pero despues me re enganche y lo lei al toque, y mas aun lo disfrute!! Que te siga la inspiracion y tus lectores esperamos por mas cuentos jaja Beso grande! Te quiero mucho hermanitaaa
por cierto me quedo la intriga por que Misty?? tiene algun significado... o es un nombre al azar??
jajajaja Joya!!! Logre captar tu atención!!! Ya voy a escribir otras historias delirantes, esta es la primera porque los otros que escribí no son historias concretas en sí. El nombre Misty se me vino a la mente por arte de magia y me gusto porque sonaba misterioso e infantil!!! jeje Te espero cuando quieras por el blog!!! Te quiero mucho manito!!! Besooo!!!
Muy lindooooo!!!! Extraordinario!!! Felicitaciones y seguí escribiendo mucho más!!! Besote!
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