martes, 29 de octubre de 2024

Este jueves relato: "Nubes"-"Tormenta de primavera"

 Este jueves relato: "Nubes"

Para más relatos pasar por el blog de Rosana-Patricia

Consignadejemos volar la imaginación hasta el cielo, hasta las nubes precisamente, ellas caprichosas, juegan a imitar encerrando en su juego cierta magia.

Les proponemos liberar la mente, que la imaginación vuele como esas nubes creando historias.

 
Tormenta de primavera 

Sentía ira, mezcla con rocío de tristeza, con un toque de ansiedad, los ingredientes perfectos para desatar una tormenta. Pensarte hace que pierda la razón, desearte hace que mi cuerpo brote de pasión, imaginarte enciende el fuego del anhelado encuentro. 
Miraba como se deslizaban las nubes grises lentamente, el cielo olía a tierra mojada, se anunciaba el diluvio que se acercaba a la espera de la colisión. A lo lejos se escuchaba como los tambores predecían la melodía que llegaba a mis oídos, dulce, fresca y algo temerosa. Ese aroma me erizaba la piel, mis sentidos estaban alertas, me excitaba el perfume de las flores, podía idear tu cuerpo mojado bajo la lluvia, envuelto en la desnudez exquisita de tu sabrosa corteza. Las gotas de agua se deslizaban seduciendo mi mirada, que no podía sacarte los ojos de encima, cuando note que tus ojos hacían contacto con los míos, me sonroje y puse mi mejor sonrisa de persuasión. La pluvia me humedecía con delicadeza, amaba sentir caer sobre mi alma salvaje la fresca caricia de sus manos, me producía una sensación inexplicable, mezcla de felicidad, libertad, armonía, placer. El recuerdo me llevaba a lugares y momentos de mi pasado y cada uno de ellos me elevaban al dulce encuentro del roce de los cuerpos, donde el agua se hace chispa al simple contacto de tus ardientes labios. 
Era tan refrescante y abrazador al mismo tiempo, porque el tenerte cerca es estar en el mismo infierno y paraíso. Haces desbordar mis sentidos, me muevo en mil direcciones y me dejo llevar por la caída del agua que se escurre entre mis dedos. Respiro hondo y siento como se acelera mi corazón, no tientes a la suerte y des por hecho que me tienes en tu pedestal, todo lo que sube tiende a caer.  
Se entrecruzan mis emociones, vuelve la ira, vislumbro en el cielo los rayos que atraviesan el espacio. La noche se hace día en un suspiro, el resplandor de tu presencia desborda ríos, me dejo llevar por el impulso y te beso para arder en lo profundo. El cuerpo vibra al compás de la tempestad, haces cuestionarme toda mi existencia, sacudes mi vida, la salpicas con indiferencia y me cubres en la vaga atracción de los placeres... 
Allí a lo lejos puedo observar cómo se asoma con sutileza el arcoíris, la tormenta cesó y el sol se esconde entre las esponjosas nubes que poco a poco se disuelven para dar paso a la calma. Esa tarde de primavera, miraba por el ventanal como la lluvia se apoderaba de mi ser y me llevaba a naufragar en aguas oscuras que deleitaban el alma y hacían del menú la receta perfecta para mi... 
29/10/2024 Mariana Pussó.




lunes, 21 de octubre de 2024

Este jueves relato: collage de palabras-"El olivar del infierno"

Este jueves relato: collage de palabras...





 El olivar del infierno 

El olivar, recuerdo muy bien el nombre del barco en el que llegó aquel marine a la península. Tenía unos bellos ojos grises, cabello moreno y era unos años mayor que yo. Una tarde calurosa observaba el océano desde la costa, se veía a lo lejos como danzaba una ballena junto a su cría, el mar acariciaba la arena, la brisa me rozaba las mejillas mientras el sol se ponía en el horizonte. A lo lejos lo vi caminando, se dirigía hacia donde estaba sentada, justo a la altura del restaurant “El oriental”, la música se escuchaba suave y había un delicioso aroma a mariscos. Se paro justo frente a y me pidió fuego, tenía un aire gótico en su expresión. Así fue como comenzó nuestra extraña amistad, sentí una inmediata conexión hacia su misterioso pasado, él sólo decía lo mínimo sobre su vida pero no necesitaba saber demasiado, me sentía muy cómoda con su compañía y no paso demasiado tiempo para caer en la tentación de sentir su piel cerca de la mía. 

Supe muy bien cuál fue el momento exacto en que me dejo de ser indiferente, ese gesto que realizó cuando nos cruzamos en el pueblo por casualidad, fue mi perdición, comprendí que había caído en las garras del deseo y no había delicadeza que pudiera esconder el fuerte apetito sexual que me producía el intercambiar miradas o simples mensajes. 

Siempre olía a frutas, en especial a limones, trabajaba como ayudante de cocina en el café de Horacio, “La mansa se llamaba el lugar. Los budines de almendras de la pastelera eran los mejores de todo el pueblo, “los magos no revelan sus secretos” decía María a sus comensales. Ella tenía mucha experiencia en la cocina, le daba las indicaciones a seguir y fue así que el ex-marine poco a poco se volvió un excelente chef en pastelería. 

Fernando, así se llamaba él, guardaba un secreto sin dudas pero su lema era vivir y disfrutar plenamente el día a día para hacer una colección de canciones e invertir su tiempo con momentos de calidad. Algo que me atraía de él era su mágica forma de hacerme sentir incomoda, especial, deseada, celosa, masculina y femenina al mismo tiempo. 

Poseída por la imprudencia de su accionar y haciendo efectivas sus palabras, aquel atardecer me fui a encontrar con él en las terrazas del restaurant “El oriental”. Bajamos a la playa, sobraban las palabras, las miradas eran cada vez más intensas, lo que me había detenido hasta ese momento me dejo de importar, sólo quería sentir sus manos sobre mi figura. El soñar con el excitante encuentro me había puesto nerviosa pero lo único que pasaba por mi mente en ese momento era que él hiciera posesión de todo mi ser. Sin muchos rodeos me acorraló sobre aquella palmera, sentí sus exquisitos labios haciendo contacto con los míos, me temblaban las piernas en el instante previo, pero al sentir su cuerpo sobre el mío me deje llevar por la marea a ese oasis de seducción. Me apretó con fuerzas tocando mis ardientes nalgas produciéndome un éxtasis que no podía contener, rompí los botones de su camisa al intentar desprenderlos. Puso su mano en mi vientre y bajo lentamente para humedecerme y arrancarme con excitación las prendas que me cubrían. No tuvo que hacer mucho para desencadenar mi primer orgasmo, estaba locamente poseída por la lujuria. El sentir su fuerte y erecto miembro me llevo a lugares impensados, naufrague sin dudas por el suculento y apetitoso devenir de los sentidos hechos pasiones. 

Era la medianoche, el cielo se cubría de estrellas, él me observaba en plena desnudez, saboreaba con sutileza cada centímetro de mi cuerpo jugando con su boca y sus manos. Fue una velada inolvidable, llena de frenesí, llamas y sensualidad. 

Mi instinto me revela aquello que fue anunciado por el viento que trajo la tempestad, así de fugaz fue su paso por la tierra prometida, porque nunca más volví a ver a Fernando, tal como un día apareció sin un pasado, así se fue sin dejar rastros... Recuerdo bien sus últimas palabras: gracias por este paraíso de infierno... 

La rueda del universo quería jugar conmigo, la marca de sus besos me ardía y me quemaba la piel y así me consumí en el propio infierno...Mí cuerpo pedía volver a arder nuevamente...

                 

21/10/2024 Mariana Pussó 


lunes, 14 de octubre de 2024

Este jueves relato: "El lobo feroz"- "Piel de lobo"

Este jueves relato: "El lobo feroz"

Para más relatos pasar por el blog de Nuria

ConsignaLa leyenda del lobo feroz ha sido contada a lo largo de generaciones, un ser astuto, temido y lleno de misterio. Pero ¿es el lobo realmente el villano que todos creen? ¿O detrás de sus afilados colmillos hay una historia que aún no ha sido contada? Te invito a reimaginar este icónico personaje. Queremos conocer tu versión del lobo feroz: puede ser un depredador, una víctima, un héroe inesperado o incluso algo más allá de la imaginación. Todo vale, siempre que el lobo se mantenga en el centro de tu historia.

 Piel de lobo   

       

Mirada penetrante, sus ojos reflejaban el carácter que envuelve cada segmento de su ser. Calidez que encierra su alma fiel, compañero de un amor, leal a la manada. Fugaz, temible, de nobleza en sus pisadas, camina erguido y confiado. Su olfato traspasa la realidad para asechar a su presa, en el silencio del miedo, es preciso y letal. De afilados colmillos, desgarra a su víctima sin piedad, pero vislumbra bondad en sus sabias intenciones, porque al hambre se le abre paso los más salvajes instintos de supervivencia.  

En el eco de esta noche oscura, su llamado hace lugar al destello de su alma indomable, corre tras aquella estrella, dejando sus huellas en la nieve. Inalcanzable, de corazón de fuego, mira la luna, observa en la más absoluta soledad la razón de su diabólico cuento, historias de miedo, personaje de maldades... Siendo el propio ser humano la razón de los más absurdos propósitos, las crueldades menos pensadas, brutalidades de sangre y sudor, violentos, monstruosos, irracionales y despiadados...  

Aúlla a la aurora, brillan sus bellos ojos pardos, en la más profunda quietud con sus sentidos a flor de piel, acecha aquel depredador, bello, vivaz...espera, se prepara y ataca...   

“Siento el resplandor de mi ser empoderado en las peludas garras que me cubren, me miro en el reflejo del agua y puedo vislumbrar el lobo que llevo dentro, en la eternidad mi espíritu se eleva y rasga las paredes, me libero de la prisión que me contiene y sin vendas en los ojos camino hacia el infinito. A paso firme, sin temor, con pasión, me incendio en la profunda locura...” 

14/10/2024 Mariana Pussó


 

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

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