Buenas tardes, feliz de organizar otro jueves por acá...
Les voy a compartir una imagen, de un cuadro que tengo en casa, que lo armamos con etiquetas de vinos que fuimos tomando y corchos. La idea es que elijan una de las tantas opciones, ya sea que los inspire la imagen o el nombre de los vinos, tienen que nombrar en sus relatos una de las etiquetas que aparecen en el cuadro. El texto puede ser referido a los vinos o no necesariamente.
Tratando siempre de no pasarse de las 350 palabras en lo posible. A medida que me pasen los escritos los iré subiendo en la lista. Espero les guste la propuesta. Besos por ahí!!!
Mari.
Les amplio la imagen para que se distingan mejor las etiquetas...
Consigna: Escribir un relato o poema, en que haya una caja, en un sentido amplio de la palabra. Puede ser una pequeña caja,una caja de zapatos, un cofre de joyas, el cofre de un tesoro, una caja de seguridad.
También puede ser diverso el contenido, pudiendo haber manuscritos antiguos, de años pasados, fotografías familiares o comprometedoras. O un ser sobrenatural, esperando a ser liberado. O una contorsionista, una enfermera, una azafata, una mujer reducida de tamaño, etc.
Basta que sea algo misterioso, que despierte intriga. Pueden llevarlo al estilo que deseen o que les surja, con final siniestro o feliz, serio o humorístico.
"Llave siniestra"
Aquella habitación siempre me había producido mucha intriga, la abuela nunca dejaba pasar a nadie a ese cuarto, si te acercabas a la puerta se podía sentir un frío que te estremecía la piel. El lugar estaba en penumbras, con velas y olía a sahumerios o algo parecido. Ella daba un perfil misterioso, nos divertíamos mucho cuando visitábamos su casa, nos dejaba explorar los jardines, inventaba historias de aventuras y hacíamos todo tipo de juegos. Sólo había una regla que debíamos seguir, no entrar en aquella habitación. La abuela era muy divertida pero su cara se transformaba si mencionabas aquel cuarto, el silencio resonaba y sus ojos filosos como cuchillas hacían que cambiáramos de tema al instante. Yo era el más grande de los tres nietos que tenía, así que mis hermanos más pequeños me mandaban a investigar a mí. Cada vez que podía me escondía detrás del muble del pasillo y observaba cuando entraba y salía la abuela, para poder espiar que se veía de aquel lugar. Siempre se escuchaban sonidos extraños que salían como susurros que se llevaba el viento que pasaba por allí.
Un día la abuela charlaba con mamá en el jardín, mientras mis hermanos jugaban a la pelota. Así que me escabullí hasta la puerta misteriosa y deslicé por abajo de ella un espejo largo y finito que había traído de casa, porque Carmen, así se llamaba mi abuela, no tenía espejos por ningún lado, algo que siempre me llamó la atención. Se podía ver en el reflejo una caja grande sobre el piso, de madera vieja y maciza. Un viento helado apago las velas del cuarto y el espejo en un instante se resquebrajó, haciendo que pegara un salto hacia atrás, sentí que una presencia maligna se escondía detrás de esas paredes.
Estaba decidido a averiguar más que nunca que pasaba en ese cuarto. En sueños comencé a tener unas visiones extrañas, veía un hombre sin rostro que me hablaba de un legado familiar, me quería indicar donde encontrar la llave de la puerta misteriosa pero justo antes despertaba todo transpirado y agitado.
Aquel día me escapé de casa y me fui hasta la casa de Carmen, me quedé escondido y en silencio para que ella no me viera y segui cada uno de sus movimientos. Al parecer la llave era un misterio. Resignado suspire, escuche que la abuela salió de la casa. Entonces una voz medio sinistra me llamaba.
-Julian, busca en la rejilla del baño...
Con temor fui hasta el baño de la abuela y levante la rejilla como la voz me indicaba, allí estaba la llave, mi corazón se aceleró y me sudaban las manos. Lentamente me acerque a la habitación, los brazos me temblaban, no podía meter la llave en la cerradura. Abrí, sentí frío, estaba aterrado pero la curiosidad era más fuerte que el miedo...
La caja de madera estaba abierta, de pronto las velas se apagan y la puerta se cierra fuertemente. Grité del pánico e intenté salir pero no podía abrir la manija. A oscuras estaba parado en el cuarto misterioso, sentí una presencia detrás de mi, me respiraba en la nuca, me hice pis del terror que se apoderaba de mi...
Consigna: dejemos volar la imaginación hasta el cielo, hasta las nubes precisamente, ellas caprichosas, juegan a imitar encerrando en su juego cierta magia.
Les proponemos liberar la mente, que la imaginación vuele como esas nubes creando historias.
“Tormenta de primavera”
Sentía ira, mezcla con rocío de tristeza, con un toque de ansiedad, los ingredientes perfectos para desatar una tormenta. Pensarte hace que pierda la razón, desearte hace que mi cuerpo brote de pasión, imaginarte enciende el fuego del anhelado encuentro.
Miraba como se deslizaban las nubes grises lentamente, el cielo olía a tierra mojada, se anunciaba el diluvio que se acercaba a la espera de la colisión. A lo lejos se escuchaba como los tambores predecían la melodía que llegaba a mis oídos, dulce, fresca y algo temerosa. Ese aroma me erizaba la piel, mis sentidos estaban alertas, me excitaba el perfume de las flores, podía idear tu cuerpo mojado bajo la lluvia, envuelto en la desnudez exquisita de tu sabrosa corteza. Las gotas de agua se deslizaban seduciendo mi mirada, que no podía sacarte los ojos de encima, cuando note que tus ojos hacían contacto con los míos, me sonroje y puse mi mejor sonrisa de persuasión. La pluvia me humedecía con delicadeza, amaba sentir caer sobre mi alma salvaje la fresca caricia de sus manos, me producía una sensación inexplicable, mezcla de felicidad, libertad, armonía, placer. El recuerdo me llevaba a lugares y momentos de mi pasado y cada uno de ellos me elevaban al dulce encuentro del roce de los cuerpos, donde el agua se hace chispa al simple contacto de tus ardientes labios.
Era tan refrescante y abrazador al mismo tiempo, porque el tenerte cerca es estar en el mismo infierno y paraíso.Haces desbordar mis sentidos, me muevo en mil direcciones y me dejo llevar por la caída del agua que se escurre entre mis dedos. Respiro hondo y siento como se acelera mi corazón, no tientes a la suerte y des por hecho que me tienes en tu pedestal, todo lo que sube tiende a caer.
Se entrecruzan mis emociones, vuelve la ira, vislumbro en el cielo los rayos que atraviesan el espacio. La noche se hace día en un suspiro, el resplandor de tu presencia desborda ríos, me dejo llevar por el impulso y te beso para arder en lo profundo. El cuerpo vibra al compás de la tempestad, haces cuestionarme toda mi existencia, sacudes mi vida, la salpicas con indiferencia y me cubresen la vaga atracciónde los placeres...
Allí a lo lejos puedo observar cómo se asoma con sutileza el arcoíris, la tormenta cesó y el sol se esconde entre las esponjosas nubes que poco a poco se disuelven para dar paso a la calma. Esa tarde de primavera, miraba por el ventanal como la lluvia se apoderaba de mi ser y me llevaba a naufragar en aguas oscurasque deleitaban el alma y hacían del menú la receta perfecta para mi...
“Elolivar”, recuerdo muy bien el nombre del barco en el que llegó aquel marinea la península. Tenía unos bellos ojos grises, cabello moreno y era unos años mayorque yo. Una tarde calurosa observaba el océano desde la costa, se veía a lo lejos como danzaba unaballena junto a su cría, el mar acariciaba la arena, la brisa me rozaba las mejillas mientras el sol se ponía en el horizonte. A lo lejos lo vi caminando, se dirigía hacia donde estaba sentada, justo a la altura del restaurant “El oriental”, la música se escuchaba suave y había un delicioso aroma a mariscos. Se paro justo frente a mí y me pidió fuego, tenía un aire gótico en su expresión. Así fue como comenzó nuestra extraña amistad, sentí una inmediata conexión hacia su misterioso pasado, él sólo decía lo mínimosobre su vida pero no necesitaba saber demasiado, me sentía muy cómoda con su compañía y no paso demasiado tiempo para caer en latentación de sentir su piel cerca de la mía.
Supe muy bien cuál fue el momento exacto en que me dejo de ser indiferente, ese gesto que realizó cuando nos cruzamos en el pueblo por casualidad, fue mi perdición, comprendí que había caído en las garras del deseo y no había delicadeza que pudiera esconder el fuerteapetito sexual que me producía el intercambiar miradas o simples mensajes.
Siempre olía a frutas, en especial a limones, trabajaba como ayudante de cocina en el café de Horacio, “La mansa” se llamaba el lugar. Los budines de almendras de la pastelera eran los mejores de todo el pueblo, “los magos no revelan sus secretos” decía María a sus comensales. Ella tenía mucha experiencia en la cocina, le daba las indicacionesa seguir y fue así que el ex-marine poco a poco se volvió un excelentechef en pastelería.
Fernando, así se llamaba él, guardaba un secretosin dudas pero su lema eravivirydisfrutarplenamente el día a día para hacer unacolecciónde canciones e invertirsu tiempo con momentos de calidad. Algo que me atraía de él era su mágica forma de hacerme sentir incomoda, especial, deseada, celosa, masculinay femenina al mismo tiempo.
Poseída por la imprudencia de su accionar y haciendo efectivassus palabras, aquel atardecer me fui a encontrar con él en las terrazas del restaurant “El oriental”. Bajamos a la playa,sobraban las palabras, las miradas eran cada vez más intensas, lo que me había detenido hasta ese momento me dejo de importar, sólo quería sentir sus manos sobre mi figura. El soñar con el excitante encuentro me había puesto nerviosa pero lo único que pasaba por mi mente en ese momento era que él hiciera posesión de todo mi ser. Sin muchos rodeos me acorraló sobre aquella palmera, sentí sus exquisitos labios haciendo contacto con los míos, me temblaban las piernas en el instante previo, pero al sentir su cuerpo sobre el mío me deje llevar por la marea a ese oasis de seducción. Me apretó con fuerzas tocando mis ardientes nalgas produciéndome un éxtasis que no podía contener, rompí los botones de su camisa al intentar desprenderlos. Puso su mano en mi vientre y bajo lentamente para humedecerme y arrancarme con excitación las prendas que me cubrían. No tuvo que hacer mucho para desencadenarmi primer orgasmo, estaba locamente poseída por la lujuria. El sentir su fuerte y erecto miembro me llevo a lugares impensados, naufrague sin dudas por el suculento y apetitoso devenir de los sentidos hechos pasiones.
Era la medianoche, el cielo se cubría de estrellas, él me observaba en plena desnudez, saboreaba con sutilezacada centímetro de mi cuerpo jugando con su boca y sus manos. Fue una velada inolvidable, llena de frenesí, llamas y sensualidad.
Mi instinto me revela aquello que fue anunciado por el viento que trajo la tempestad, así de fugaz fue su paso por la tierra prometida, porque nunca más volví a ver a Fernando, tal como un día apareció sin un pasado, así se fue sin dejar rastros... Recuerdo bien susúltimaspalabras: “gracias poresteparaíso deinfierno”...
La rueda del universoquería jugar conmigo, la marca de sus besos me ardía y me quemaba la piel y así me consumí en el propio infierno...Mí cuerpo pedía volver a arder nuevamente...