martes, 6 de agosto de 2024

Este jueves relato: "El arte de no hacer nada"...

Este jueves relato : El arte de no hacer nada...  

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Las imágenes que acompañan el relato son de mi autoría de los paseos en bicicleta por la costa y el mate de cerámica de amoniteceramicadelmar-instragram-.

         

Miré el reloj y me dirigí a la cocina a preparar unos mates. Prendí el fuego de la hornalla, cargué la pava con agua del grifo y la apoyé suavemente sobre la llama. Mientras esperaba que el agua estuviera en su punto justo le eché yerba al mate, mi preferido, hecho de cerámica, con olas dibujadas sobre su textura, que daban la sensación de estar cerca del océano...   

Desde pequeña sentía cierta atracción por el mar pero siendo más adolescente había emprendido este viaje de ida, el cual ya no tuvo retorno. Me había enamorado del bello manto que cubre sus olas, como oasis en el desierto necesitaba ver en el dulce firmamento el azul apacible que lo cubre, a veces se desprendía un exquisito verde agua, en otras ocasiones un gris tristeza, en la paleta de colores que cambian como las estaciones del año, como las emociones que encierran a cada ser.   

Por momentos me rodeaba un brusco estruendo al golpear fuertemente sobre las piedras, para después deslizarse acariciando la áspera corteza llena de marcas que deja el correr del tiempo. A veces calmo y dócil, reposa sus aguas sobre el brillo de la luz que lo contempla, mis ojos se reflejan en él, es imposible dejar de mirarlo, te hechiza con su encanto, te deslumbra y te arrastra a lo más profundo de su rebozo. Cuando se enfurece, te rasga la piel desangrando las llagas, así se siente, un tornado de emociones que bailan al compás de la danza de aguas que se hacen fuego y cenizas.  

Imagino y te pienso, suenas en cada latir, retumba en eco y descubro que cada vez que te alejas apareces cuando estoy a punto de olvidarte, me salpicas y me invade nuevamente esa adicción que recorre cada hilo que me cubre el cuerpo y me retuerce el alma. Curioso el destino se burla de , me estremezco de sólo sentir tu presencia cerca, como la espuma que llevan tus manos, me agita y tiemblo al rozar tus dedos junto a los míos.  

Sigo pedaleando junto a él, cada día y a cada hora te contemplo de mil maneras distintas, así como mi espíritu libre me dejo llevar por el fluir de la acción, me dejo sacudir por tu seducción, observo los bellos paisajes que acompañan tu delicada envoltura; desde radiantes atardeceres hasta el ver salir sobre tu cobijo la gigantesca luna llena en su rubor anaranjado y vivaz.  

Salvaje, natural, imposible de describir en una palabra o en un sentimiento... fugaz, eterno, calma, tormento, alegría, tristeza, esperanza, desaliento, compañía, soledad y la lista continúa...  

Observo el calor de mi alma desnuda ante tanta presencia, comprendo que me une una conexión inexplicable, a veces pareciera que mi voz habla a través de tí, se expresa con cada movimiento que envuelven tus aguas y me hundo en la calma de tu reluciente esplendor, hasta perderme y desaparecer en las oscuras y penetrantes mareas.  

-¡Mari!¡Mari!  

Una voz dulce me llama, mi prima me saluda y me pregunta mientras se ceba un mate ella misma...  

-¿Qué has hecho por la tarde?  

-Nada...creo – Le respondo mientras sonrío y veo el manto de tus aguas reflejado en el iris de mis ojos... 

05/08/2024 Mariana Pussó

martes, 30 de julio de 2024

Este jueves relato: "Alguna vez alguien me contó..." "Murmullos peligrosos"

Este jueves relato : "Alguna vez alguien me contó..." 

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Esta vez la consiga es bien sencilla y creo que dará pie a muy distintas interpretaciones: Alguna vez alguien me contó...

Sin que obligatorio iniciar el relato textualmente con esa frase, se deberá considerar que la narrativa responderá a la premisa de recordar alguna historia que nos fue contada en alguna oportunidad. Ya sea algo real o ficticio, con la forma y estilo que más les guste, intentando no superar las 350 palabras cada participante deberá dar rienda suelta a su creatividad con la emotividad que la evocación provoca...

¿Qué representan los tres monos sabios?
Mizaru, Kikazaru e Iwazaru, el nombre de cada mono, significa no ver, no oír y no decir  . No se trata de una postura sumisa, que acepta sin más lo que sucede, sino de no emitir comentarios que hagan daño a otros o a nosotros mismos.

Murmullos peligrosos

Alguna vez alguien me contó, así comienza esta historia, con alguien que me dijo un chisme y valla alboroto que se armó, pues tal teléfono descompuesto el cotilleo terminó llegando tergiversado y tal fue el enredo que se armó en el pueblo que hasta en los diarios de la capital llegó la noticia... 

Antes de comenzar con la historia, vamos a situarnos en el pueblo Tordillo, provincia de Buenos Aires; era una noche de verano, hacia mucho calor y en el lugar se festejaba el aniversario 150.

Mujer de unos sesenta años, viuda, sin hijos, mis pasatiempos favoritos eran jugar a las cartas, salir a caminar al atardecer y el cotilleo fresco de todos los días para arrancar la mañana. Trabajando en un bar por las mañanas me quedaban siempre las tardes libres para poder hacer lo que me plazca, vivía mi vida como quería, sin tener que darle explicaciones a nadie. 

Esa noche entre música, bailes y bebidas, en un momento de la noche se me acerca a charlar Don Aurelio, algo alcoholizado como era de costumbre por las fiestas. Siempre fingía interés en sus charlas para sacar algún rumor fresco, que él siempre los tenía guardaditos, pero esta vez la noticia me dejó los pelos de punta, puesto que involucraba a Lucrecia la señora del carnicero y a Don Pancho el dueño del mercado, al parecer tenían un amorío secreto. Ambos amantes, puesto que Don Pancho también era casado, ambas familias con hijos. No podía creer lo que me contaba esta vez don Aurelio.

-¿Pero estás seguro? (le pregunté)

-Si si, lo vi entrar a Don Pancho en la casa de Lucrecia, cuando solamente estaba ella en la vivienda, tardó como una hora en salir y finalmente se fue de allí con el cinto desprendido, muy desarreglado.

Esa noche me quedé pensando con la almohada lo que había llegado a mis oídos y sentí que tenía que averiguar más sobre el asunto, pero no podía ir a preguntar directamente, me lo iban a negar rotundamente. Así que no se me ocurrió mejor idea que comentarle el suceso a Don Braulio, el peluquero del pueblo y de rebote también escuchó Robertita, que era la ayudante de Braulio en la peluquería; pero ella en vez de escuchar bien los relatos oyó que el amorío era entre Marta la señora del verdulero y Don Juan que trabajaba en el campo entre caballos, gallinas y vacas, venía todas las semanas al pueblo en su chata vieja vendiendo sus productos a los distintos comercios del lugar. Robertita era medio sorda de un oído y esta vez el chisme se desvirtuó completamente por escuchar tras las puertas a escondidas.

Así fue como empezó este teléfono descompuesto, que se amplió en distintas formas y personas conocidas del pueblo. Las murmuraciones llegaron a oídos de todos los involucrados, que pasada una semana de que lo había comentado con Braulio, la historia ya involucraba a varias parejas distintas. Fue entonces que empezaron los infortunios que llevarían al pueblo a los periódicos de la capital.

Lucrecia terminó intoxicada por envenenamiento, dicen que confundió las latas cuando preparaba un té de hierbas. Don Pancho molido a golpes por el marido de Lucrecia, Pepe, el cual estuvo preso por varias semanas. Marta se separó de su marido Eugenio y Don Juan se cayó misteriosamente de un barranco. Entre peleas, muertes y separaciones, finalmente la escena culminó con la explosión de la peluquería de Don Braulio, nunca se supo como se produjo el incendio que terminó por reventar el lugar y a Don Braulio junto a Robertita.

Lo peor fue que Don Aurelio que había comenzado con la habladuría, no sabía que ese día Don Pancho había ido a la casa de Lucrecia a llevarle un pedido especial de mercadería para un festejo sorpresa y justo cuando estaba en la casa de ella le agarró una descompostura terrible que lo tuvo como una hora demorado allí y por eso cuando se fue del lugar tenía el cinto sin prender, salió apurado porque aún no se sentía bien.

En el diario de la capital nuestro pueblo se hizo famoso por los altercados que habían acontecido en menos de un mes, los casos la mayoría sin resolver. Se recordaría por un buen tiempo a Tordillo, como suelen decir, pueblo chico infierno grande.

Desde entonces cuando alguien viene y me dice “tengo algo para contarte…” (chismorreo).

-Nooooooo, mejor ni me lo cuentes...

29/07/2024

Mariana Pussó


miércoles, 17 de julio de 2024

Este jueves relato: obra de Vicent Van Gogh, "La noche estrellada"-"Noches de encanto"

Este jueves relato : obra de Vicent Van Gogh, "La noche estrellada"  

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Investigando un poco la obra y usando la imagen como inspiración surgió este relato un tanto rebuscado podría decirse, con un final que puede tener distintas interpretaciones...se los dejo a su criterio o imaginación...Mí inspiración fue el propio Van Gogh y su locura pero el encuentro no fue con el precisamente...

                               


"Noches de encanto" 

Era una noche hermosa, hacia calor y el cielo se había llenado de brillantes e incandescentes estrellas que iluminaban la galaxia haciéndola exaltar en su glamoroso resplandor. La luna se asomaba poco a poco en aquel paisaje de ensueño cubierto por la oscuridad del manto negro que hechizaba aquel rincón que compartía junto a aquella sombra. No podía ver su cara, sólo se vislumbraba una silueta robusta. En un principio sintió cierta intranquilidad, se encontraba en una casa de campo justo a las afueras de la ciudad, sentada inmóvil en su hamaca colgante le preguntó con una voz gruesa y firme:

-¿Quién está ahí?

-No importa quien sea yo, lo importante es que estoy aquí porque tú me has pensado.

Valeria no entendía que sucedia pero la voz le sonaba agradable a sus oídos, sentía calidez y calma mientras sus palabras retumbaban en eco en la oscuridad del vacío.

El sujeto se acercó hasta ella y se sentó a su lado, los ojos le titilaban, Valeria se sintió como poseída por esa figura sin rostro, sintió una fuerte atracción que la movía en dirección a él, sin saber porque le acarició la mejilla y en un impulso beso sus labios ardientes mientras podía sentir que su cuerpo se llenaba de un fuego interior. 

La poca luz que se percibía daba paso a una gigantesca luna roja, iluminando los destellos de su piel erizada por el beso que le había robado a este extraño del destino. El comenzó a besar su cuello mientras con sus manos rozaba sus hombros bajando lentamente debajo de su ropa, hurgando en lugares que llenaban de éxtasis aquellos cuerpos reunidos en la magia del frenesí que se iba apoderando de los amantes ocultos tras las penumbras.

En el medio del silencio, se podían escuchar los grillos que le cantaban una serenata a la luna, se escuchaba la gota que caía sobre el balde de agua y se podía escuchar el aliento cada vez más efervescente de las siluetas encendidas en la hoguera del placer.

Fue entonces en ese furor de emociones cruzadas, que Valeria se dejó envolver por aquel extraño, dejándose penetrar en las profundidades de su esplendor y mientras más gozaba de su cuerpo descubierto, supo de quien se trataba en realidad.

Valeria despertó de un sobresalto, se encontraba desnuda recostada sobre su hamaca colgante, estaba excitada y desconcertada. Sabía precisamente quién era el sujeto que había profanado sus más profundos deseos, sabía bien quién era pero no había nadie allí. No sabía si lo había soñado o estaba delirando por aquel amor que no había podido ser. Esa pasión que se había encendido un día pero que por las desgracias de la vida, le había sido arrebatado de un suspiro, recordaba en vela como sus ojos se llenaban de lágrimas al pensar en aquel hombre que no pudo ser. Las mismas ansias la llevaban a seguir adelante pero esa noche algo fantasmal o diabólico se había apoderado de ella o tal vez yacía en su propia locura y había imaginado la mejor noche de pasión que un alma en pena podía sentir por cada nudo de su piel.

De pronto unas luces que parpadeaban a su alrededor, eran linternas. Un grupo de personas vestidas de blanco la buscaban a ella. La envolvieron con una manta para tapar su cuerpo de las miradas. Valeria se deja llevar por esas personas que le eran familiares, entró en una camioneta y se dejó anestesiar por el dulce néctar de los placebos.

Allí frente a aquel paisaje, bajo el rubor de la luna se podían vislumbrar dos cosas; la primera una cruz de madera que yacía sobre la tierra con las iniciales talladas en su frente: T.L. 1950-1982.

La segunda más que cosa, espectro, perfil. Detrás del ciprés que cubría el frente de la casa, un sujeto sin rostro observaba el lugar, sus ojos titilaban, parecía que esperaba a alguien, parecía que flotaba en esa noche estrellada. La esperaba a ella, a su amor, a su pasión de todas las noches, porque sabía que ella siempre regresaba, ella siempre lo esperaba sentada en su hamaca colgante...

17/07/2024

Mariana Pussó

Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"

Este jueves relato : "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno" " Piquillos del infierno " La forma perf...